Un Ernesto Cardenal inclasificable con una sola etiqueta

Por Jesús María Aguirre s.j.

Foto: Getty

Se le ha tipificado a su muerte como poeta, sacerdote, revolucionario con el afán de sintetizar su vida, pero un río no se define solo por su desembocadura. Su cauce vital tuvo muchos meandros, que para algunos pueden parecer hasta contradictorios.

Joven estudiante que pasó del derecho a la literatura, de la ruidosa vida mundana al silencio de un monasterio trapense, de la nube de la poesía mística a los salmos militantes, del sacerdote ordenado al clérigo insumiso, de partidario de la revolución sandinista a su crítico opositor…

Unos lo celebrarán como el más grande poeta nica después de Rubén Darío, otros como el sacerdote revolucionario, regañado por Juan Pablo II, y no faltará quien lo vea hasta como un traidor a la causa sandinista, por su postura final.

Solamente descubro en su trayectoria un hilo conductor en la aventura y trayecto sinuoso de sus andanzas: el buscador de la ruta divina que en paz y en guerra vertió su vida en la poesía. Hizo de su talante vital “un poema”, es decir, “una creación”, como le gustaba decir, rubricada por su fe en el Dios del Amor.

La revista SIC descubrió a Ernesto sobre todo a partir de la estampida de sus Salmos en plena lucha contra el dictador Somosa, en los años 70. El jesuita Carmelo Vilda +, presentaba exultante sus versos, atisbando al gran poeta: Los salmos de Ernesto Cardenal  son una Oración que clama a gritos la venida del Señor. Porque el mundo no se rige por normas de Justicia y su Iglesia no transparenta el Cristo verdadero del Evangelio.”

Le invitamos a consultar el texto, publicado en febrero de 1970, en la revista SIC, en su versión impresa:

La protesta social de un monje poeta: Ernesto Cardenal / Carmelo Vilda de Juan; Centro de Investigación y Acción Social.– 89-95.– En: Sic.– Caracas : Centro Gumilla.– 33, 322 (Feb. 1970)

También puede consultar otra publicación realizada en esta versión digital: Poesía Completa de Ernesto Cardenal

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