Siete pensamientos sobre la sinodalidad como proceder

Por Paola Calderón Gómez | Prensa CELAM.

Foto: Prensa CELAM

El experto del Consejo Episcopal y miembro del Equipo Teológico de la CLAR, Rafael Luciani presentó su conferencia titulada «La sinodalidad como proceder», en el marco de la III Reunión para la renovación y reestructuración del CELAM que se adelanta por estos días en Bogotá.

El doctor en teología centró su intervención en siete puntos claves que recogen toda la riqueza del magisterio de la Iglesia contemporánea en relación a la sinodalidad como un estilo de vida eclesial y de los cuales extractamos aquello que se halla en plena coherencia con el proceso de renovación y reestructuración que vive el Consejo Episcopal Latinoamericano.

  1. ¿Fracaso institucional de un modelo eclesiológico teológico-pastoral?

La reforma eclesial no puede limitarse a un cambio de procedimientos y funciones. Se necesita un cambio del modelo eclesial en lo teológico – cultural. El modelo hasta ahora reinante, aún no superado sigue siendo de corte piramidal y clerical.

  1. Inversión de la pirámide eclesial como llamado a un cambio estructural

Una necesidad motivada por la realidad misma que invita a pensar en nuevos caminos, estilos de vida y modos de proceder que no sean propios de una cultura eclesial clerical y que provean una solución al tema del ejercicio del poder, tanto en la gobernanza como en los ministerios ordenados.

  1. Escuchar a la totalidad de los fieles

Implica la recuperación de la primacía de esa forma eclesial del saber, que se llama sensus fidei o capacidad propia de cada bautizado, ejercitándolo como sensus fidelium, es decir, realizable en la totalidad o conjunto de los bautizados. De no darse esto, el depositum fidei pasaría a ser una realidad separada, abstracta y unilateral sin vinculación alguna al Pueblo de Dios y a sus procesos de inteligencia de la fe.

  1. La sinodalidad como dimensión constitutiva, constituyente y vinculante

La sinodalidad no es un nuevo modelo eclesial sino lo que hace posible a un modelo. Es la puesta en marcha de un proceso de eclesiogénesis continuo que genera un modo eclesial de proceder que designa «estilos», «estructuras y procesos», y «acontecimientos». Por eso, supone una conversión pastoral.

La sinodalidad es una “dimensión constitutiva de toda la Iglesia”, porque se refiere a “la específica forma de vivir y obrar (modus vivendi et operandi)”, a un modo eclesial de proceder porque como ya lo han mencionado diversos autores «La sinodalidad no designa un simple procedimiento operativo, sino la forma peculiar en que vive y opera la Iglesia».

Ella implica la revisión continua de estilos de vida y prácticas de discernimiento y reforma de las mentalidades que se ejecutan a todos los niveles y estructuras de gobierno como expresión de la reforma de las estructuras.

  1. Construir el vínculo: Sensus fidei, consensus fidelium y depositum fidei

Lo que está en juego es el propio modelo de Iglesia que queremos y su conversión o reforma estructural. El modelo eclesiológico es decisivo para concebir los sujetos y sus modalidades de participación, así como para determinar la vinculación de los ministros ordenados a los procesos de elaboración de decisiones de todos.

  1. El llamado de Aparecida: participar de discernimiento, la toma de decisiones, la planificación y la ejecución

Aparecida propone un modo eclesial de proceder en el que “los laicos deben participar del discernimiento, la toma de decisiones, la planificación y la ejecución” (Aparecida 371).

La emergencia en Aparecida representa esos primeros indicios de una eclesiología en clave sinodal que incluye a todos en los procesos de discernimiento, toma de decisiones, planificación y ejecución, lo que se hace explícito en su propuesta de la Iglesia como Pueblo de Dios evangelizador (Aparecida 157). Esta eclesiología, discipular-misionera, es la base fundamental para comprender a Francisco, y lleva en sí el germen de una Iglesia sinodal.

  1. Situar la colegialidad al interno de la sinodalidad. Una nueva fase

El riesgo está en confundir la sinodalidad con una estructura particular, como puede ser un sínodo o una asamblea o como un instrumento al servicio de la colegialidad, en el que se toman las decisiones por medio de las autoridades o ministros ordenados. Francisco abre la puerta para la activación de organismos de participación en las iglesias locales que den inicio a una forma eclesial de proceder sinodal (Episcopalis Communio 7).

La sinodalidad es una dimensión constitutiva de la Iglesia que, a través de ella, se manifiesta y configura como Pueblo de Dios en camino y asamblea convocada por el Señor resucitado. La colegialidad adquiere hoy un nuevo reto: buscar los modos y las estructuras que la cualifiquen a la luz de la sinodalidad.

Fuente: http://prensacelam.org/2020/02/26/siete-pensamientos-para-pensar-en-la-sinodalidad-como-proceder/

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