San Alberto Hurtado y las universidades

Por Alfredo Infante s.j.

San Ignacio de Loyola insistía que “el bien cuanto más universal, mejor” y, en este espíritu, San Alberto Hurtado, veía en la universidad un lugar privilegiado para incidir en el desarrollo humano de las sociedades.

Insistía que la universidad no sólo se debe dedicar a formar buenos técnicos y profesionales, cosa que es necesaria, sino, sobre todo, personas comprometidas con el destino del país y la humanidad.

Por eso, en su reflexión sobre “lo que ha de despertar la universidad en sus alumnos” se refiere a cinco puntos claves, conectado uno al otro, como un efecto cascada, que conduce a la praxis, siguiendo el legado de ignaciano de que “el amor ha de ponerse más en las obras que en las palabras”:

  1. Sentido social: esto es la conciencia de los problemas humanos, sea que me toquen a mí directamente o no; pero ningún problema humano en el fondo me puede ser extraño. Cada problema debe aparecer en su aspecto humano, en sus relaciones con la persona: ¿Lo ayuda en su ascensión humana o lo estorba? ¿qué consecuencias acarrea y cómo remediar a ellas? …que el médico no vea sólo cuerpos, ni el abogado sólo pleitos, ni el ingeniero sólo números de operarios y de costos, sino problemas humanos… y cuando el desorden de estructuras aparezca se avive su:
  2. Sentido de responsabilidad social en el gran organismo que se llama nación, humanidad; en el organismo religiosos que se llama iglesia, él es el encargado de estudiar, planear, llevar adelante la reforma que haga esta vida más humana.
  3. Sentido del escándalo siempre vivo. Sus ojos abiertos al mal, no para deshacerse en críticas estéril, sino para remediar y construir. La única razón de ser crítico es ser constructivo, como la única razón para echar abajo una casa es edificar otra en su lugar.

Este sentido del escándalo es equivalente a lo que hoy llamaríamos indignación ética ante las injusticias, por eso:

La universidad ha de mantener vivo en el alumnado el sentido del inconformismo perpetuo ante el mal y ha de alentarlo a protestar con los hechos, con la voz, con la pluma… y cuando otra cosa no quede, al menos en el fondo de su conciencia.

Aboga, pues, nuestro Santo al derecho a la objeción de conciencia como el más hondo resquicio de libertad humana que ha de ser cultivada en la Universidad cuya misión es formar hombres y mujeres libres, no borregos.

El inconformismo ante el mal conduce a la pasión por la justicia:

  1. Hambre y sed de sed de justicia (Mt 5,10) “de ellos es el reino de los cielos” (Mt 5,10) …campeones de la justicia, y que no vengan a hablar cuando se trata de la defensa de la justicia, “de la prudencia”, que no hay virtud más caricaturizada. Se hace de la prudencia un “no menearlo”. Eso es cobardía.

Esa pasión por la justicia debe traducirse en hechos, acciones, para lo que se necesita la voluntad que se concreta en:

  1. Espíritu realizador. no quedarnos eternamente en las consideraciones generales, por más hermosas que sean. Hacer. Es el tiempo de la acción.

Para San Alberto Hurtado, la Universidad como institución y los universitarios como sujeto social tienen una importante responsabilidad ante los destinos del país:

“Es un deber de urgencia suma, después de haber estudiado los problemas fundamentales de la vida humana, tener el valor de hablar, saber influenciar la opinión de la prensa y los libros. Si nuestras intervenciones sucesivas ante los poderes ayudan a la humanidad a recobrar su equilibrio en el respeto de los valores morales, podemos encausar el mundo en el camino de la justicia.”

Y, esto es una misión de fe:

Qué nuestra fe no nos adormezca…” “…en este caos nosotros debemos aparecer como la luz, la lealtad, la sal de la tierra, la justicia y la fuerza de Dios…”

Porque ante las estructuras injustas:

“resignarse es vil cobardía, traición, o bien, vulgar pereza”.

Reflexión: ¿Comparto la visión que San Alberto hurtado tenía del papel de las universidades en la sociedad? ¿Por qué sí? ¿Por qué no? ¿Cuál es el estado de las universidades en nuestro país? ¿Por qué? ¿En qué medida nuestras universidades forman profesionales comprometidos con el país? Tienes experiencia.

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