¿Cómo fortalecernos psicológica y espiritualmente en la adversidad?

Por Adle Hernández

Hay una famosa frase de Ortega y Gasset que dice, “yo soy yo y mis circunstancias”1; esta frase nos permite establecer dos elementos esenciales: el primero, la persona es lo que ella es y trae consigo, pero, además, las circunstancias y el contexto en el que se desenvuelve juega un rol fundamental en su proceso vital.

No somos seres aislados, pero especialmente no somos seres estáticos; las diversas dinámicas de nuestra vida nos llevan a aprendizajes, frustraciones, emociones, agradables y desagradables, situaciones en las que nos sentimos retados, demandados y a las que tenemos que responder; la capacidad de responder a esas situaciones en parte es lo que podríamos entender como Salud Mental, que está definida por la OMS como un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”2.

Bienestar: ¿algo extraño y lejano para el venezolano?

Venezuela es un país que ha estado transitando desde hace muchos años una situación social, política y económica muy compleja, que ha generado que para muchas personas el escuchar la palabra bienestar pueda sonar como algo extraño y lejano. Ante situaciones de gran desolación como estas, las personas empiezan a buscar maneras de sobrevivir, de soportar la adversidad y esa urgencia algunas veces puede llevarlas a pensar en soluciones mágicas como los tips, porque están intentando mejorar el bienestar en su vida.

Ahora bien, dentro de la psicología, el bienestar tiene varias lecturas, pues es un concepto multidimensional, entre esas aproximaciones está la de un investigador llamado Prilleltensky3 que dice que para que exista el bienestar debe darse la satisfacción de tres tipos de necesidades, las personales, aquellas que parten del organismo como la alimentación, la salud, la estimulación intelectual; las relacionales, que son aquellas que hacen referencia a los vínculos significativos de nuestra vida, familiares, laborales, amistades; y las colectivas, que son las que están vinculadas con aspectos de la estructura social y política del contexto en el que nos desenvolvemos como el acceso a la educación, salud, calidad de servicios básicos, entre otras.

El bienestar supone un balance entre esos tres elementos, en situaciones en las que algunos de estos elementos no estén funcionando adecuadamente el bienestar puede verse afectado, pero también es posible que alguna de las dimensiones que no estén afectadas compensen a esa otra. Por ejemplo, en Venezuela, ante la profunda escasez de alimentos y medicinas, empezaron a proliferar iniciativas solidarias tanto institucionales como particulares para brindar apoyo, así cuando alguien necesitaba una medicina se generaban redes solidarias para conseguirla. De esta forma, se pudo desde lo relacional palear esas necesidades.

De la autoayuda al discernimiento

En situaciones complejas como la venezolana, muy prolongadas en el tiempo, es evidente que la persona experimenta sufrimiento vinculado al miedo, la ansiedad, la rabia, el cansancio, que van a afectarla y ésta va a necesitar fortalecerse para poder resistir y afrontar las circunstancias. ¿Cómo hacemos para fortalecernos psicológica y espiritualmente ante la adversidad y pasar de la visión de autoayuda al discernimiento?

¿Qué suponen estas estrategias básicas de autoayuda?, cuando leemos por ejemplo en la web, 12 herramientas para el matrimonio feliz, o 6 tips para mejor tu vida, nos encontramos ante varios problemas, el primero es que la persona no es algo estático, la persona cambia, madura, crece, si bien hay algo estructural que se mantiene en el tiempo y que me permite reconocerme a mí mismo a lo largo de mi historia de vida, el ser humano es dinámico, lo que necesita en un momento no es necesariamente lo que necesitará en otra circunstancia.

Además, este catálogo de tips supone que todos somos iguales y que vamos a responder de la misma manera, sin embargo, cada persona es diferente, lo que funciona para una no funciona para otra; otro elemento es que estas afirmaciones superficiales alejan a la persona de sí misma, no le invitan a contactar con esa vivencia personal, particular y dinámica, pues estos tips funcionan como algo rápido y económico para arreglar la vida.

Si yo, en mis circunstancias, lo que necesito es contactar con la tristeza o con el dolor ante realidades deshumanizantes, para elaborar esa vivencia en mi vida y no hago eso, sino que prefiero recurrir a tips que dicen “aleja los pensamientos negativos y sé feliz”, la pregunta es ¿qué está más conectado con la salud? ¿Contactar y elaborar el dolor y la tristeza en un momento en el que nuestra vida está atravesando situaciones de gran adversidad, o decir, esto es un pensamiento negativo y debo alejar eso de mi mente? Ese punto es decisivo, porque yo puedo contactar esa vivencia, elaborarla, significarla y hacer que sea transformadora en mi vida o yo puedo encerrarme, ensimismarme y más bien desconectarme de esta situación. Es por esto que muchas veces esas recetas del éxito fácil no nos funcionan y no nos permiten superar la adversidad, porque contrario a acercarme a mí mismo para fortalecerme, me alejan de mi propia vivencia y nos anestesian.

Conectarse con la vida

En contraposición a esto, estamos ante la propuesta del discernimiento; el padre Trigo, s.j.4, define el discernimiento como: “distinguir en lo que se mueve dentro de uno o de una situación, …lo que conduce a una mayor humanización y lo que deshumaniza” es conectarse con la vida misma, es esa posibilidad de hacer centro en mi propia vida, el discernimiento es ese ejercicio que nos permite analizar, separar e identificar, qué es mío, qué no lo es, qué es del contexto, y a través de ese análisis lograr la densidad del sujeto.

La densidad es ese centro que hace peso y permite que el sujeto se recupere, y le da criterio para analizar y responder, para no arrastrarse con la circunstancia sino para elaborarla, transformarla y significarla, es poder identificar qué de lo que vivo me conecta con ese principio de vida, con mis raíces fundamentales. El discernimiento me va a permitir preguntarme a mí mismo cómo estoy yo y cómo está el contexto en el que estoy viviendo, y el análisis de esos dos elementos va a permitir tomar decisiones meditadas que procuran lo mejor, el mayor bien, no solamente para mí mismo sino también para mi entorno.

El discernimiento no sólo es una experiencia individual, el discernimiento en común es una forma de proceder de la Compañía de Jesús a la que ha invitado especialmente en tiempos recientes el Padre General5. En el ámbito de trabajo comunitario hemos tenido una experiencia en Venezuela en el que el discernimiento en común ha permitido fortalecer individuos claves comunitarios y centrar los esfuerzos en la misión.

Una experiencia en comunidad

A finales del año 2014, en un sector popular de Caracas, se tuvo que enfrentar la presencia de una banda armada muy violenta, eso llevó a que varias instituciones que hacían vida en el sector se unieran mucho más y se inició un trabajo en red entre las directoras de tres escuelas del sector, una representante de la UCAB y el párroco del lugar.

El discernimiento acompañado por un sacerdote jesuita fue punto central para evaluar y acompañar la situación, el nivel de afectación, las posibilidades de acción de cara a esas circunstancias reales y la toma de decisiones que no comprometieran la integridad de nadie, pero especialmente que no significaran mayor fragmentación social.

La crisis de la banda cesó unos meses después, pero el trabajo en red de estas 5 instituciones ha continuado, lo que ha permitido acompañar y fortalecer a estos equipos a través de ese discernimiento guiado por el padre Infante, s.j. Este ejercicio fue fundamental cuando se vivieron los peores momentos de empobrecimiento y escasez y el fenómeno migratorio, porque lo que se estaba enfrentando día a día en comunidad, y en especial las directoras de estas escuelas, era una experiencia extremadamente sobrecogedora.

Fue muy doloroso y difícil, sin embargo, el trabajo en red y el ejercicio de discernimiento acompañado permitió tener un espacio para contactar con todas esas vivencias tan fuertes, para comprender y analizar mejor el contexto y para alinear las acciones con la misión y con los objetivos estratégicos.

Eso ha permitido que, a lo largo de estos años, aún ante los embates de las circunstancias, se haya podido tener un proceso de trabajo a partir de ese ejercicio de revisar cómo estoy, cómo está el contexto, y cuáles son las acciones posibles que representen el mayor bienestar para la comunidad integrando el análisis de esos dos elementos.

El producto de la red generada desde la Parroquia San Alberto Hurtado ha sido de gran fecundidad y se sigue trabajando de esa manera. Desde que se declaró la cuarentena, la red está evaluando la situación y trabajando en equipo para promover acciones que generen el mayor bien para la comunidad.

Una de las cosas más importantes de esta experiencia de discernimiento es que permite ubicar y ordenar las emociones, los sentimientos, los pensamientos y las circunstancias contextuales, todos sabemos que en nombre del bien se puede hacer mal, por eso la experiencia de trabajar en red de manera discernida ha permitido que las acciones no hayan sido reactivas, o producto del activismo o arrastradas por la desesperación o la angustia, el miedo o producto de recetas descontextualizadas, por el contrario esto ha sido un proceso en el que las decisiones son meditadas, organizadas y trabajadas en equipo, y especialmente estratégicas para generar espacios de vida y protección en la comunidad y para acompañar, cuidar y fortalecer psicológica y espiritualmente a quienes tienen roles de liderazgo dentro de estas instituciones que son en palabras del Padre Infante, s.j.6: “el alma de la Red”.


Referencias:

  1. Ortega y Gasset, J. (1914). Meditaciones del Quijote.
  2. OMS. Salud Mental. Recuperado de https://www.who.int/topics/mental_health/es/
  3. Prilleltensky, I. (2004). En Montero, M. Introducción a la psicología comunitaria: Desarrollo, conceptos, procesos – 1ª. Ed. – Buenos Aires: Paidós.
  4. Trigo, P. (2017). El discernimiento. Revista SIC, año LXXIX, N° 797, pág. 307-318.
  5. Sobre el discernimiento en común. Carta del Padre General, Arturo Sosa, S.J. (2017/11).
  6. Alfredo Infante, S.J. Párroco de la parroquia San Alberto Hurtado. Comunicación personal enviada el 14 de julio de 2020

*Adle Hernández. Psicóloga. Directora de Proyección y Relaciones Comunitarias (UCAB)

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