El rol profético de monseñor Basabe

Foto: Joselyd Rodríguez

Por Joselyd Rodríguez 

Los profetas de la historia anunciaron la venida de Jesucristo, el mesías. Escogidos e inspirados por Dios se acercaron al pueblo con un mensaje de esperanza centrado en el Salvador que vendría a dar plenitud al amor y la justicia.

La Biblia nos habla de Isaías, Samuel, Jeremías, Moisés entre otros, que se convirtieron en un instrumento de mediación entre Dios y los hombres, primero para anunciar la buena nueva y segundo para denunciar las injusticias que oprimían a la creación más sagrada y superior del Padre: La persona.

Quiero referirme a la homilía de monseñor Víctor Hugo Basabe en la misa de envío de la sagrada imagen de la Divina Pastora a Barquisimeto este 14 de enero en el estado Lara-Venezuela, para explicar que no fue un mitin político, como me preguntó y cuestionó un colega. Reseño, que ante aquella pregunta le dije: La Iglesia anuncia y denuncia.

Muchos escucharon de forma presencial, otros por la señal nacional de Radio Fe y Alegría Noticias en una transmisión admirable y unos más por las televisoras regionales y nacionales, que se mantuvieron al margen e interrumpieron transmisión en momentos determinados para no entrar en detalles.

Yo también escuché, estaba allí. Sus palabras se apegaron a la misión histórica y profética de los representantes de Dios en la tierra, porque en la Iglesia, cuerpo místico de Cristo, siempre estarán al servicio de los hombres y su dignidad como imagen de Dios.

Jesús vino para darnos vida en abundancia, para liberarnos de la esclavitud y para hacernos conscientes de que la vida es un don de Dios y lo hace mediante sus sacerdotes, actuales profetas, con una invitación que contemplamos en el libro de Isaías: «Ve, profetiza a mi pueblo Israel».

El profeta es el hombre escogido, llamado e inspirado por Dios para predicar en su nombre a los hombres. Dios actúa ante las realidades opresoras, lo vemos en Éxodo 3,7 cuando dijo a Moisés: “Bien vista tengo la aflicción de mi pueblo en Egipto, y he escuchado su clamor en presencia de sus opresores; pues ya conozco sus sufrimientos”. Posteriormente, Dios inspira y hace comunicar un mensaje de libertad, amor y paz.

Eso ocurre con los obispos, quienes hablan a ejemplo de Jesucristo, que en su tiempo denunció la crueldad, la miseria y la opresión. En algunos pasajes evangélicos contemplamos a Jesús que se dirige a los opresores llamándolos severamente “sepulcros blanqueados”, pero no fue la intensidad de la homilía de Basabe.

“Que alboreen los rayos de la libertad que anuncien que la pesadilla ha terminado”, es la frase que más reseñan los medios este 15 de enero, proclamada por monseñor Basabe. Y está bien, porque ese es el deseo y el clamor del pueblo venezolano. Sin embargo, quiero resaltar otras frases bellísimas expresadas por el obispo:

  1. María es la reina clemente, que habiendo experimentado de manera singular la misericordia de Dios, acoge bondadosa a cuantos acuden a ella… Y con ella proclamamos la grandeza del Señor.
  2. Es el momento Venezuela, de seguir el consejo de María y escuchar a Jesús que nos dice: hagan el bien y aborrezcan el mal, busquen el camino de las bienaventuranzas para que desaparezca tanta oscuridad que reina en medio de ustedes.
  3. Sean desde su realidad promotores de una nueva justicia, sabiéndose hijos de Dios, cultiven con él una filial relación.

Asimismo, el obispo manifestó la realidad innegable que en Venezuela atenta contra la dignidad humana: “Confiados en la providencia de Dios, superemos toda codicia, fuente de la corrupción que en nuestro país se instala en el poder y la sociedad, condena a miles de hermanos a la desnutrición y la muerte como consecuencia directa de ellos”.

Vale rememorar, que monseñor Basabe estuvo encargado de presidir la Eucaristía del año pasado en el recibimiento de la visita 162 de la sagrada imagen de la Divina Pastora en la Catedral Metropolitana de Barquisimeto. Su mensaje causó ovación entre la feligresía y posteriormente la suspensión injusta de dos periodistas de Promar TV en Lara por haber aplaudido junto al pueblo. Basabe reseñó aquel episodio este año y envió un saludo a ambos profesionales de la comunicación.

Ese mismo 2018, los diputados del Consejo Legislativo en Lara, afines al Gobierno de turno, declararon a Basabe como persona no grata, cuando pasó a ser el administrador apostólico de la Arquidiócesis de Barquisimeto, debido a que monseñor Antonio José López Castillo cesó de su servicio pastoral por motivos de salud. Los aplausos molestan.

Pero, ¿qué aplaude el pueblo? ¿qué reconoce el pueblo? Simple: Que Venezuela no está de acuerdo con la manera que se gobierna actualmente. Es evidente que el sistema político y económico no funciona y cada vez genera mayor miseria y dependencia.

Monseñor no sólo se refirió a la miseria que se ha desencadenado por responsabilidad de los que toman decisiones en el país, se refirió al cambio que cada venezolano debe hacer desde su ser persona, para vivir en plena libertad; aquella que no se aprovecha del hermano, que no es egoísta, sino que respeta y reconoce la dignidad del otro.

El mensaje es para todos, pero desde los inicios, la voz de los profetas ha sido repudiada por los poderosos, porque toca las conciencias, de igual manera, da la posibilidad de desenmascarar la mentira y debilitar el pensamiento imponente de las ideologías. Recordemos a San Óscar Arnulfo Romero de El Salvador, obispo mártir de la Iglesia asesinado por la intolerancia política luego de hablar en favor del pueblo y llamar al cese de la violencia en un país que vivía tiempos de represión y autoritarismo.

Mi formación de joven, me hace saber que Jesucristo dio autoridad a los apóstoles en la tierra y monseñor Víctor Hugo Basabe, uno de ellos, en el rol de administrador apostólico de la Arquidiócesis de Barquisimeto, tiene la gracia y la autoridad de hablarle, no sólo al estado Lara, sino a Venezuela y al mundo, sobre la libertad que merece esta tierra sagrada.

No fue un llamado a clamar la libertad sin hacer nada a cambio, fue una sutil exhortación a vivir la comunión con Dios y el prójimo, el respeto, la equidad, la dignidad y el trabajo. Un llamado a rectificar y darle la oportunidad a Venezuela de ser reconstruida con un nuevo horizonte, donde la Iglesia tiene mucho que aportar, enmarcada en la doctrina social que realza los principios referentes a la realidad de la humanidad, como Cáritas, Pastoral Penitenciaria, Vicarías de Derechos Humanos, entre otras.

El proyecto de Jesucristo no se encapsula en los templos, se extiende a todas las áreas de la vida a través de sacerdotes, religiosos y laicos que conocen las carencias de la gente y están dispuestos a ser firmes portavoces del prójimo.

Esta homilía en la celebración de envío de la sagrada imagen de la Divina Pastora a la ciudad de Barquisimeto, tiene una descripción sencilla y algo desconocida: es un mensaje profético, en la voz de un siervo que habla para promover la plenitud del amor y la justicia que Jesucristo proclamó en la tierra. Sin duda, un sermón agradable para el oído de cualquier diplomático del mundo.

 

Víctor Hugo Basabe nació el 17 de diciembre de 1961. Es obispo católico de la diócesis de San Felipe Venezuela y fue designado administrador apostólico de la Arquidiócesis de Barquisimeto por el Papa Francisco en el mes de octubre del año 2018.

 

 

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