Colaboración

Foto: Archivo Web

Por Gonzalo Oliveros Navarro 

Los venezolanos de bien que a Colombia hemos llegado, tratamos de colaborar con el país y sus autoridades. Es nuestro imperativo como ciudadanos a los efectos de cumplir con las obligaciones que la constitución colombiana nos asigna.

Pero esas colaboraciones con sus autoridades también deberían tratar de hacerla las empresas privadas colombianas.

Una vez iniciada la oleada migratoria venezolana a Colombia, ha sido política de estado de este país, diseñar mecanismos que faciliten la incorporación de los migrantes a las actividades productivas necesarias para el engrandecimiento nacional. A pesar de ello, importantes empresas bancarias y de telecomunicaciones han hecho caso omiso de las mismas.

En Bogotá y fuera de ella, la banca dificulta la apertura de cuentas a venezolanos con Permiso Especial de Permanencia (PEP). Aparte de los necesarios documentos requeridos para ello, (cédula de identidad o pasaporte y permiso especial de permanencia), exigen contrato de trabajo.

En Colombia, para conocimiento del venezolano que me lee, uno puede percibir remuneración a través de un contrato de prestación de servicios o a través de contrato laboral. Son dos instrumentos diferentes. La banca solo permite el segundo, porque normalmente otorga mayor estabilidad al beneficiario, pero ese, cuando menos es nuestra experiencia personal, es el contrato más difícil de suscribir. Así entonces, el coterráneo que no lo tiene o por cuenta propia trabaja, no tiene acceso a la banca.

Adicionalmente, y conocemos de situaciones en la frontera nororiental de Colombia, las empresas de telecomunicaciones, no permiten a venezolanos con Permiso Especial de Permanencia (PEP) acceder a líneas de teléfono o internet porque carecen de crédito, exigencia de imposible cumplimiento como lo sería para un novato, experiencia previa.

La empresa privada colombiana está perdiendo una batalla y con ello no ayuda al país. Cumplir las instrucciones de políticas públicas, facilitando con ello el acceso de los migrantes a la vida comercial nacional, impactará positivamente las cuentas nacionales. No hacerlo conspira contra todos.

La suscripción de tratados bilaterales entre Venezuela y Colombia que permitan a los venezolanos en Colombia la aplicación de las disposiciones de la Comunidad Andina de Naciones sería altamente beneficioso para ambas partes.

Desde Asovenezuela solicitamos a nuestro país actuar en consecuencia y a la empresa privada colombiana, mayor apertura a los migrantes. A todos nos beneficia.

 

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