Bien común

Conseguir el tan anhelado estado de bienestar en Venezuela, al igual que ha ocurrido en otras partes del mundo, dependerá de las distintas vías que se tomen para transformar un problema que también tiene múltiples orígenes y formas.

La narrativa y el eje comunicacional que gira en torno al Gobierno y a la oposición, con sus variadas especies, deja en el ideario personal y colectivo la creencia de que solo sobre ellos pesa la obligación de recomponer al país y que solo ellos deben –y tienen el poder para– hacerlo, dejando de lado un sinnúmero de agrupaciones, organizaciones y ciudadanos articulados que trabajan en busca de solucionar, o al menos paliar, los graves problemas que nos aquejan a todos los seres humanos –y más allá– que habitamos esta tierra.

Todo proceso de transición política, con sus matices, altos y bajos, es incierto e inestable en sí mismo, y gran parte de él estará en manos de las acciones organizadas de la sociedad civil, cuyos actores –por lo general– quedan en el anonimato, aun cuando gocen de indiscutible condición protagónica entre sus asociados, y a quienes no les importa sacrificarlo en favor de un interés superior: el bienestar y satisfacción de los menos favorecidos, que en nuestro caso además representan a la inmensa mayoría.

En este contexto, en la revista SIC nos hacemos eco de las acciones impulsadas desde la sociedad civil organizada que conforma la plataforma Diálogo Social, quienes han alzado su voz para exigir la realización de acuerdos sectoriales que mitiguen la situación social, política y económica de los venezolanos.

Con la finalidad de mantener el tema del diálogo y la negociación, como vías pacíficas posibles para superar la crisis venezolana que solicita el regreso a la mesa de negociación ofrecida por el gobierno de Noruega, y proponiendo además una mesa más amplia denominada Entendimiento Nacional, algunas organizaciones no gubernamentales y otras asociaciones de la sociedad civil, pretenden mantenerse atentas y activas en la consecución de objetivos favorables a la gente.

Mensajes con contenido político y participativo han obtenido en redes sociales cientos de interacciones positivas:

El bien común abarca el conjunto de aquellas condiciones de la vida social, con las cuales los seres humanos, las familias y los colectivos pueden lograr con mayor plenitud y facilidad su propia perfección. Corresponde a todo el liderazgo decidir, en nombre del Bien Común, entre los diversos intereses particulares; pensando en facilitar a cada uno lo que necesita para llevar una vida verdaderamente humana: alimento, vestido, salud, trabajo, educación y cultura.

Esta plataforma de la sociedad civil, Diálogo Social, pone sobre el tapete que su participación activa en conversaciones con esos dos segmentos políticos, junto con otras organizaciones internacionales, ha conseguido acuerdos sectoriales favorables a la población nacional, dando a conocer el acuerdo sectorial para el sistema eléctrico a las regiones más afectadas como: Táchira, Zulia, Nueva Esparta y Miranda.

El acuerdo traducido en un crédito de 350 millones de dólares, que la Corporación Andina de Fomento (CAF) ofrece para comenzar a paliar el tema eléctrico, requiere del concierto del Ejecutivo y el Legislativo nacional, lo que en definitiva representaría un logro político si llegara a concretarse.

El todo o nada de una negociación entre los dos actores principales, vistos en la distancia: Gobierno y oposición, debe abrirse a la elaboración de esquemas de negociaciones más amplias y a la vez sectoriales, como este conseguido con la sociedad civil, mientras se resuelven todos y cada uno de los problemas agobiantes.

No existen sociedades sin el hombre, individualmente considerado, y no habrá una sociedad venezolana más humana sin que sus individuos comprendan que su contribución es importante, pero sobre todo necesaria para ello.

Artículos relacionados:

email

Compartir