Adviento: «Preparad el camino del Señor»

Foto: Archivo Web

Lectura del santo evangelio según san Lucas (3,1-6):

En el año decimoquinto del imperio del emperador Tiberio, siendo Poncio Pilato gobernador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea, y su hermano Felipe tretarca de Iturea y Traconítide, y Lisanio ttetrarca de Abilene, bajo el sumo sacerdocio de Anás y Caifás, vino la palabra de Dios sobre Juan, hijo de Zacarías, en el desierto.

Y recorrió toda la comarca del Jordán, predicando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías:

«Voz del que grita en el desierto:
Preparad el camino del Señor,
allanad sus senderos;
los valles serán rellenados,
los montes y colinas serán rebajador;
lo torcido será enderezado,
lo escabroso será camino llano.
Y toda carne verá la salvación de Dios».

Palabra del Señor.

Reflexión por Alfredo Infante 

En  este segundo domingo de Adviento, la liturgia de la iglesia católica nos propone como primera lectura este bello pasaje del profeta Baruc; palabras llenas de esperanza. No voy a hacer comentario, sólo le he pedido permiso al profeta para cambiar los nombres de Jerusalén e Israel por Venezuela. Creo que es una palabra que nos viene bien, a la medida, en este tiempo de Adviento, así habla el Señor:

«Venezuela, despójate de tu vestido de luto y aflicción que llevas,
y vístete las galas perpetuas de la gloria que Dios te concede.
Envuélvete en el manto de la justicia de Dios,
y ponte en la cabeza la diadema de la gloria del Eterno,
porque Dios mostrará tu esplendor
a cuantos habitan bajo el cielo.
Dios te dará un nombre para siempre:
«Paz en la justicia» y «Gloria en la piedad».
En pie, Venezuela, sube a la altura,
mira hacia el oriente y contempla a tus hijos:
el Santo los reúne de oriente a occidente
y llegan gozosos invocando a su Dios.
A pie tuvieron que partir, conducidos por el enemigo,
pero Dios te los traerá con gloria,
como llevados en carroza real.
Dios ha mandado rebajarse a todos los montes elevados
y a todas las colinas encumbradas;
ha mandado rellenarse a los barrancos
hasta hacer que el suelo se nivele,
para que Venezuela camine segura,
guiada por la gloria de Dios.
Ha mandado a los bosques y a los árboles aromáticos
que den sombra a Venezuela.
Porque Dios guiará a Venezuela con alegría,
a la luz de su gloria,
con su justicia y su misericordia.».

Oremos Gracias Señor por tu palabra que toca nuestro corazón y abre hendijas de esperanzas y luz en medio de la noche.

Sagrado corazón de Jesús en vos confío Parroquia San Alberto Hurtado. Parte Alta de La Vega. Caracas-Venezuela.

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