Sentir y gustar

Por Alfredo Infante s.j. 

San Ignacio de Loyola, gran maestro en el Espíritu, insistía a sus discípulos que «no mucho el saber harta y satisface el alma, sino el sentir y gustar de las cosas internamente».

El padre Pedro Trigo insiste que existe una gran diferencia entre un especialista y un experto. El especialista tiene un cúmulo de conocimientos valiosos sobre un determinado asunto, pero sus conocimientos muchas veces están desconectados de la vida. El experto, en cambio, pasa sus conocimientos por el filtro de la experiencia vivida, y, por eso, su palabra toca las entrañas de quien le escucha, comunica espíritu y enciende nuevas experiencias de vida.

Aunque esta frase de Ignacio se podría aplicar para cualquier tipo de conocimiento, él se refería, sobre todo, a las cosas de Dios. Saber mucho sobre Dios y no vivirlo de corazón para comunicarlo, es semejante a ser, como decía San Pablo, un pedazo de metal ruidoso o una campana desafinada. ¡Nada agradable!

Por eso, Ignacio pide a Papa Dios la gracia de conocer íntima y profundamente a su hijo Jesucristo para más amarle y seguirle.

El maestro Ignacio, estaba convencido de que hablar de Jesús, no doctrinalmente, sino desde la experiencia, es la manera más fecunda de evangelizar y propagar la fe, por eso, ofrecía los ejercicios espirituales, como un encuentro íntimo y profundo con el Señor de la esperanza, Jesucristo.

En este tiempo de cuarentena, date el espacio y el tiempo, para rumiar con el corazón la palabra de Dios y las experiencias vividas que te han abierto los ojos y ayudado a crecer en la fe como persona, siéntelas y gústalas internamente para que se conviertan en sabiduría espiritual y, así, no hacer de la existencia cristiana una campana ruidosa, sino una campana armoniosa que despierte en quienes te rodean los deseos de vivir y conocer a Jesús. Recuerda que «lo que abunda en el corazón lo habla la boca» (Lc 6,45).

«Sagrado corazón de Jesús en vos confío»

Artículos relacionados:

email

Compartir