Pedro Trigo s.j. : “Cada uno tenemos que poner lo mejor de nosotros mismos”

Por Pedro Trigo s.j. 

Foto: archivo WEB

Dios quiere, sin duda, que este confinamiento obligado dé lugar a una mejora consistente en nosotros mismos. Es lo que dice el dicho: no hay mal que por bien no venga. Pues bien, un aspecto en el que tenemos que mejorar sustancialmente es el de contribuir a la constitución del cuerpo social y de muchos cuerpos sociales.

Como el gobierno ha perdido de vista lo público y sólo se dedica a mantenerse, es decir, a su bien privado y para eso se sirve de su dominio despótico de todos los resortes del poder, bastantes ciudadanos al comprobar que no existe Estado, ese órgano del bien común, han sacado la conclusión de que ya no hay ningún bien común, de que no existe lo público y se dedican a ellos mismos y a lo suyo. Eso llega hasta lo más elemental: al tráfico. Tanto peatones como conductores no tienen en cuenta a los demás. Gracias a Dios, siempre queda gente que respete y se respete, pero la mayoría circula como si sólo existieran ellos mismos.

Cuando los campesinos vinieron a mediados de los años sesenta a las ciudades, como querían respetarse a sí mismos, sí respetaron a los demás. Y también los gobiernos respetaron y se formó un Estado con una dosis muy apreciable de democracia, es decir, de deliberación y de cumplimiento personal de lo pactado. Desgraciadamente eso se fue gastando y hoy muchos hasta han perdido la memoria de que existió.

Tenemos que recuperarlo. El único modo de hacerlo es poner en común nuestros haberes inhibiendo nuestra particularidad porque lo social es de todos y de nadie en particular. Por ejemplo, si un funcionario no inhibe su particularidad, tratará distinto a un allegado o a alguien que le cae bien o que le ha dado algo que a quien considera del bando contrario o le cae mal o lo considera su enemigo o simplemente es desconocido. Por ejemplo, si un funcionario se limita a cumplir y no pone en funcionamiento lo mejor que tiene su servicio será mediocre. Lo mismo podemos decir de los usuarios: si no inhibo mi particularidad, buscaré caminos verdes y no me atendré a lo que está pautado, a lo que es justo; por el contrario, buscaré un amigo o una influencia o intentaré sobornar al funcionario.

Cada uno tenemos que poner lo mejor de nosotros mismos y tenemos que inhibir nuestras particularidades porque la sociedad es de todos y de nadie en particular; porque en el bien común nos beneficiamos en cuanto miembros de esa colectividad, en cuanto nos toca. No puede haber caminos verdes y tampoco podemos escurrir el bulto.

En este punto sí que tenemos que echarle cabeza y ponerle corazón porque no está en el ambiente, porque en el ambiente está lo contrario y porque hacerlo parece jugar con desventaja. Sólo si estamos convencidos de que nos tenemos que respetar en todo caso y, de que por donde vamos, vamos a la disolución y que es imprescindible retomar el camino, estaremos dispuestos a poner todo de nuestra parte incondicionalmente. Aunque nos digan que estamos haciendo el tonto. Nuestra conciencia y Papadios nos dicen lo contrario y tenemos que hacerles caso.

Artículos relacionados:

email

Compartir