La gente y la economía son la prioridad, no el conflicto político

Por Carlos Torrealba.

En pocos días veremos en Venezuela un problema muy serio de abastecimiento, lo que afectará aún más al consumo privado. Los hogares estarán obligados a priorizar el gasto en bienes estrictamente esenciales, con ingresos cada vez menores e incluso, con un porcentaje muy alto de la población viviendo al día, lo que implicará racionar con criterio de gran escasez, como si estuviéramos en tiempos de guerra.

El país cuenta con muy pocos recursos financieros para importar, en un contexto de desaceleración del comercio mundial para contener los contagios por coronavirus.

En la medida que las principales economías del mundo, incluyendo a China como gigantesca factoría, disminuyan notoriamente su producción, se trasladará el impacto al resto de las naciones que comercian con ellas, y por supuesto Venezuela no se quedará por afuera, ya palpablemente afectada vía precio del petróleo, con una caída global acumulada del 48%, desde comienzo de este año, lo que se suma al colapso de la industria petrolera nacional con una caída de la producción que acumula más de seis años seguidos.

Ahora deberemos producir en el país bienes indispensables que hoy no se pueden importar, lo que supondrá resolver múltiples trabas y cuellos de botella, además de corregir las políticas económicas incorrectas, que han impedido durante largos años la reactivación y relanzamiento del aparato industrial y agrícola de la nación.

También hay que prestar mucha atención a la situación de más de la mitad de la población venezolana que vive al día y que requiere generar ingreso para poder sobrevivir. Esto quiere decir, que más temprano que tarde, van a estar en la calle buscando recursos para poder comprar alimentos y otros bienes básicos de subsistencia humana, aún a riesgo de quedar infectados con coronavirus. Ahí tendremos eventualmente un problema social de gran magnitud, que propagará inevitablemente esta pandemia. De no haber una respuesta a tiempo, la cuarentena social y colectiva, el cierre de vías y accesos por parte de la Guardia Nacional, el cese laboral y de establecimientos comerciales, no serán sostenibles para contener el contagio frente a un escenario de hambre para millones de personas que deben esperar en sus casas mientras la pandemia se controle, sin que sus necesidades básicas sean garantizadas.

En este contexto, los retos que tenemos por delante son enormes. Venezuela no superará la crisis económica y social ahora aumentada significativamente con la presencia en su territorio de la pandemia mundial del coronavirus si un Gran Acuerdo Nacional entre sus actores políticos, económicos y sociales. El gobierno de Maduro no puede solo, tampoco la oposición. Se requiere, por consiguiente, el concurso del país entero. Urge también una tregua en el conflicto político para atender con alta prioridad a la economía y a la gente.

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