José Gregorio Hernández: una fe que reconstruye

 

Mural en honor a José Gregorio Hernández en Wynwood (EEUU) | Foto: @omarcahrcousse

Por Albe Pérez-Perazzo* | Revista SIC 826

Como vemos, el origen de la idea de la belleza es doble: proviene en un primer lugar de la experiencia, puesto que los objetos que nos producen el sentimiento de placer estético son los que van a suministrar la materia de los juicios estéticos; y proviene también de la razón, la cual interpreta los datos procurados por la experiencia y forma de ellos, la idea abstracta y general de la belleza.

Dr. José Gregorio Hernández | Elementos de Filosofía, 1912

En días pasados, coincidiendo con la feliz noticia que recibimos del papa Francisco desde el Vaticano, a propósito del anuncio del proceso de beatificación del Dr. José Gregorio Hernández, apareció en las redes sociales un emotivo mensaje del escritor y profesor trujillano Juan Carlos Trujillo, en el que ofrecía por unos días en archivo libre, un libro que él mismo había prologado y preparado para la Editorial Liebre Libre, en el año 1995, Sobre arte y estética, escrito por José Gregorio Hernández. Esta edición recoge un ensayo que forma parte de un libro de filosofía llamado Elementos de Filosofía, publicado en 1912, y aborda dos capítulos, uno dedicado a la belleza y otro al arte.

Para quienes hemos estado relacionados con la gestión cultural en Venezuela, resulta muy grato acercarnos a otra faceta de este ciudadano ejemplar que no solo resulta referencia indiscutible para los católicos, en particular, sino para todos los venezolanos, en general, dentro y fuera del país; y más, también para aquellos que, desde otros destinos, hicieron de esta tierra, su hogar.

Por invitación de su eminencia, cardenal Baltazar Porras, he tenido el honor de ser convocada a participar en la Comisión Nacional por la Beatificación de José Gregorio Hernández. Un grupo conformado por clero, religiosas y laicos que han estado apoyando esta causa desde hace muchos años, y no han desmayado en la certeza del profundo bien que resulta para todos en el país, en un momento tan complejo como el que atravesamos, la noticia de la elevación de José Gregorio a los altares de todos los templos. Han sido días de mucha información, sobre todo hemos recibido muchas obras, pinturas, dibujos, esculturas, canciones, testimonios; una vez más queda claro que el inventario de creaciones relacionadas con el Dr. Hernández resulta inagotable y, sobre todo, que tenemos una ardua labor al momento de reunir, o al menos conocer, la mayor cantidad de obras posibles que le rinden homenaje.

Ahora bien, estas breves líneas no llevan otra intención más que dejar una breve reflexión y una cordial invitación.

Definitivamente, si hay una imagen recurrente en la iconografía religiosa de nuestro país, esa figura es la del Dr. José Gregorio Hernández. Desde las tallas más populares hechas con una cuña de madera, hasta los retratos y fotografías intervenidas más audaces y novedosas; desde himnos religiosos de canto coral hasta gaitas zulianas y polos orientales, desde testimonios fehacientes hasta cuentos imaginados, todo esto y más, forma parte de un repertorio que refleja las múltiples interpretaciones que los creadores y artistas ofrecen sobre la vida y obra de este venezolano que, luego de 101 años de su desafortunada desaparición física, nos sigue sorprendiendo no solo por la profunda devoción que muchos le tienen, aún más, por las distintas facetas que tuvo en su vida y que marcaron la senda de aquello que podemos llegar a ser como ciudadanos, como sociedad, como país.

Leer un ensayo de su autoría sobre el arte y la estética, que además contiene un hermoso relato, un cuento que narra cómo una aparición lleva al doctor a recorrer espacios en los que se encuentra con aspectos relacionados a lo bello, a lo sublime, a lo artístico, no puede sino ser otro motivo para admirar esa personalidad que se mantuvo en constante reflexión, búsqueda, investigación, análisis, pero que al tiempo no perdió de vista las urgencias, necesidades y carencias de aquellos a quienes atendía. Un médico que se ocupaba de los más necesitados, un científico que se mantenía a la vanguardia de los avances de la época, pero también un hombre que cultivaba la amistad con sus afectos, y la pasión por la música, la palabra escrita, la lectura.

Revisando pues, las distintas interpretaciones que muchos artistas han hecho y hacen sobre el médico trujillano, volvemos a ratificar que la creatividad es uno de los mayores activos que tenemos en Venezuela, no solo para restaurar el tejido social tan deteriorado, sino para unirnos en torno a una fe compartida, para conseguir ese punto de encuentro que cierra brechas y reúne alrededor de aquello que tenemos en común: la profunda alegría por la beatificación de quien en vida nos dejó el legado de hacer el bien.

Somos testigos de la cantidad de hogares, locales comerciales, instituciones, que tienen su propia versión del Dr. Hernández; en algunos casos, y no es secreto para nadie, comparte presencia con otras devociones. Hemos visto a artistas que interpretan la imagen del próximo beato con profundo respeto y devoción, otros que lo toman más a la ligera e incluso han provocado fuertes polémicas en ese sentido. En todo caso, nos corresponde celebrar que tenemos muy clara la imagen de una persona que transitó la vida procurando el bien, siendo un ciudadano respetuoso a carta cabal, comprometido con su profunda fe católica y con sus ansias de atender a los enfermos no solo desde el punto de vista clínico, sino también desde lo emocional. Tenemos muy clara y vigente esa imagen, ya sea con bata de médico o con sombrero negro, con las manos en la espalda o en los bolsillos, vestido de oscuro o de blanco, de madera o de yeso.

En estos momentos, aferrarnos a la creatividad sin duda nos permite resolver muchas de las carencias que tenemos en nuestra cotidianidad. Pero la invitación es a ir un poco más allá, sobreponernos a la complejidad actual y hacer uso de ese rasgo tan nuestro, tan venezolano, ese que nos permite salirle al paso a la adversidad, cuando ponemos nuestra capacidad creativa al servicio de nuestros sentimientos.

Queremos invitarlos a interpretar la versión de José Gregorio Hernández que cada uno lleve en su corazón. Una buena manera de acercarse a esa interpretación es imitando algunos de los aspectos de su personalidad, sus valores, su ejemplo. Estamos seguros que desde allí, cada uno podrá crear su propia versión y para nosotros será un gran honor recibir ya sea una fotografía, un dibujo, un testimonio escrito, un audio, un breve video o una obra de arte que refleje lo que significa la beatificación de José Gregorio Hernández para los venezolanos.

Que sea el extenso y variado legado del Dr. José Gregorio Hernández motivo de inspiración en el arte y la creatividad, de reconciliación, reencuentro y reunión para todos los venezolanos hoy y en adelante.


*Gerente cultural. Coordinadora Nacional de la Comisión por la Beatificación de José Gregorio Hernández.

Fuente: Revista SIC 826

 

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