Encuesta migratoria

Por Gonzalo Oliveros Navarro | @barraplural.

Tal como lo informó el diario bogotano El Tiempo, una muy prestigiosa universidad colombiana –Externado- realizó una investigación sobre el impacto laboral de nuestra migración, denominado “Panorama laboral de los migrantes venezolanos en Colombia 2014-2019”.

Según sus conclusiones, los migrantes trabajamos un promedio de 50 o más horas a la semana promedio, en tanto que el colombiano lo hace 44 horas.

Otra de las notas resaltantes del estudio es que, a pesar de trabajar más horas, el migrante recibe una remuneración 11% promedio inferior a la que percibe el nacional.

Si uno hiciera ejercicios matemáticos, la combinación de horas trabajadas y remuneración percibida impactaría –en perjuicio del venezolano- la variable remuneración en mayor porcentaje que el referido, pero ese en todo caso no es el punto que me interesa. Lo es el motivo de la discriminación.

Aun cuando de la noticia recogida por el referido medio el mismo no se desprende, creo no equivocarme al afirmar que ella deriva de la general irregularidad migratoria del venezolano, originada por la carencia de pasaporte, circunstancia que aprovecha el empresario para remunerarlo de esa manera.

La gran perjudicada por esa conducta es Colombia y lo es porque la menor remuneración del migrante –por trabajo similar- impacta negativamente el consumo, genera menos pagos impositivos y propende a la xenofobia por parte del nacional, pues este solo observa una variable, cual es el puesto ocupado por una competencia desleal.

Seguramente, alguno atribuirá lo que ocurre al trabajador migrante. Habría que ponerse en su posición para verificar si esa conclusión es correcta.

El trabajador, en todos los países, es el débil en la relación laboral. Es el empresario -el que invierte- quien tiene la responsabilidad social de actuar sin valerse de ventajas producto de situaciones humanas -para algunos- en este momento incontrolables. De allí que –partiendo de la circunstancia descrita – en ese sector del país exista una deuda pendiente por resolver, con Colombia, los colombianos y los migrantes.

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