El acuerdo por la salud debe ser el pórtico para nuevos acuerdos 

Foto: Reuters

Por Alfredo Infante s.j.

En buena hora, Carlos Alvarado, ministro de Salud del régimen de Maduro, y Julio Castro, infectólogo representante del equipo de salud del Gobierno interino de Juan Guaidó, suscribieron el pasado 1 de junio un acuerdo tripartito con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), con el fin de buscar financiamiento y coordinar estrategias para afrontar mancomunadamente los efectos de la pandemia del Covid-19 en Venezuela.

Este acuerdo se concreta justo después que la OPS¹ ha anunciado que la región de América Latina y el Caribe es, hoy en día, el principal foco de propagación de la enfermedad y, también, cuando el ascenso en los indicadores de contagio y muerte a causa del virus en nuestro país tiende a confirmar, lamentablemente, las controversiales proyecciones que hizo en días pasados la Academia de Ciencias Físicas, Matemáticas y Naturales, las cuales, dicho sea de paso, les valieron a los científicos acoso y amenazas por parte de voceros gubernamentales.

Recordemos una vez más que el manejo informativo, por parte del Ejecutivo Nacional, no ha sido transparente, hecho que todos conocemos pero que la ONG de DD.HH. Human Rights Watch y la Universidad Johns Hopkins de Estados Unidos, destacaron recientemente durante la presentación de un informe, en el que manifiestan sus dudas sobre los datos oficiales de contagiados y fallecidos en el país, señalando que la pandemia podría alcanzar los 300 mil casos y 30 mil muertos². “La cifra real es seguramente mucho mayor, debido a la escasa disponibilidad de pruebas confiables, la total falta de transparencia y la persecución contra profesionales de la salud y periodistas que cuestionan la versión oficial”.  Además, indican que es “probable” que el virus se extienda con rapidez por Venezuela debido a las difíciles condiciones sanitarias, el colapso de los servicios públicos y la precariedad del sistema de salud. “Es muy probable que en Venezuela la tasa de mortalidad termine siendo mayor a la media, ya que no hay capacidad para brindar atención de alta complejidad, debido a la falta de equipos básicos para radiografías, análisis de laboratorio, camas de terapia intensiva y respiradores” ³.

Desde el punto de vista político, no deja de llamar la atención que, hace dos semanas, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) -institución cooptada por el Ejecutivo Nacional para hacerse un marco legal a su medida- dictó una sentencia en contra de la legítima Asamblea Nacional, presidida por Juan Guaido, al reconocer a la directiva de la AN del “maletinazo”, presidida por sectores de oposición comprados por la corrupción del régimen de Maduro. En este contexto, este acuerdo por la salud representa un reconocimiento de hecho a la Asamblea Nacional que encabeza Guaidó.

Pero más allá de cualquier consideración, como Iglesia, manifestamos que nos alegra la firma de este convenio porque pudiera representar, si se asume en serio, un indicador de que los sectores políticos, por el bien de los venezolanos, salen de sus trincheras para coordinar acciones a favor de la vida. Pasar del paradigma de la guerra al paradigma de la política sería un signo de madurez política.

El propio secretario general de la Organización de Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, señaló que espera que este acuerdo se implemente cumpliendo «los principios de humanidad, neutralidad, imparcialidad e independencia” y que sirva como base “para continuar buscando terreno común para superar la enquistada crisis del país” ⁴.

Reiteradamente, la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV) ha denunciado la violación de los derechos humanos y ha evidenciado, con datos alarmantes, la emergencia humanitaria compleja que vivimos. Una situación que, en el contexto de la pandemia, pudiera convertirse en catástrofe humanitaria si no se emprenden acciones concertadas en pro de la población más vulnerable.

Por eso, creemos que este acuerdo, si se respeta y se ponen los medios para que se haga realidad, puede ser el pórtico a nuevos convenios, como por ejemplo el de la reconstrucción del sistema eléctrico nacional, del cual depende también, en gran parte, la crisis de agua potable y de otros servicios públicos que ha convertido en un desierto inhóspito a todo el país.

Notas: 

  1. https://www.telesurtv.net/news/ops-advierte-aumento-contagios-latinoamerica-coronavirus-20200527-0018.html
  2. https://www.eluniversal.com.mx/mundo/venezuela-miente-sobre-cifra-de-muertos-por-covid-19-advierte-ong
  3. https://www.hrw.org/es/news/2020/05/26/venezuela-necesita-ayuda-humanitaria-urgente-para-combatir-la-covid-19
  4. https://efectococuyo.com/coronavirus/onu-acuerdo-covid-19-venezuela-traiga-mas-consensos/

Fuente: https://mailchi.mp/5ad6844691af/signos-de-los-tiempos-n-61-29-de-mayo-al-04-de-junio-de-2020

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