Venezuela, una economía deforme

Por Francisco J Contreras M

Cuando uno escucha el foro: “Cuba-USA: ¿Otra oportunidad perdida?” del pasado 23 de diciembre de 2018 en “Radio France International (RFI)” con la presencia de: Janette Habel, especialista sobre Cuba del Instituto de Estudios Superiores de América Latina; Elio Rodríguez Perdomo, Embajador de Cuba en Francia; Jean-Jacques Kourliandsky, investigador del IRIS; Director del Observatorio de América Latina de la Fundación Jean Jaurès; y Stéphane Witkowski, Presidente del Consejo Estratégico de IHEAL, uno es desbordado en la capacidad de asombro por ocho razones fundamentales:

  1. Se reconoce que el incipiente sector privado de la economía cubana ofrece remuneraciones que el sector público no puede sostener.
  2. Cuba ofrece todo tipo de facilidades para atraer grandes capitales del mundo e impulsar el desarrollo económico.
  3. La diplomacia es de naturaleza pragmática en función de los intereses del país, literalmente se mantienen relaciones de alianza con Nicaragua y Venezuela no por injerencia, sino por interés estratégico.
  4. Se está haciendo un enorme esfuerzo para situar la infraestructura tecnológica en materia de sistemas y comunicaciones e internet al nivel promedio mundial, se espera en un futuro próximo disponer de un servicio accesible en precios para todos los cubanos.
  5. Se iniciarán los cambios necesarios para garantizar la autonomía energética del país con respecto al petróleo.
  6. Se desea y se busca una normalización de las relaciones con EE. UU.
  7. El modelo de Cuba es diferente al modelo de China y de Vietnam en lo relacionado con la economía de mercado, pues se busca mantener las conquistas sociales y lograr la eficiencia de la economía de mercado.
  8. El sistema dual monetario está en vías de unificación.

En todos esos aspectos citados se busca legitimación constitucional mediante referéndum.

La deformidad de la economía venezolana es de tal magnitud que hasta en su más próximo modelo de inspiración, como estilo de gobernanza, mantiene un discurso más acorde con el contexto de las transformaciones que acontecen en el mundo.

Estamos en presencia del advenimiento de economía de mercado capitalista con una gobernanza entre la democracia deliberativa y el modelo autoritario de economía de mercado con contra balances de poder. La hegemonía compartida de un mundo “apolar” se avizora como dominante hacia el 2019, es la lucha geopolítica esencialmente económica y no ideológica entre las dos superpotencias del momento: EE. UU. y China. Dentro de los años venideros se anticipa, como menos, la igualdad tecnológica entre ambas potencias.

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