Una visión de los saqueos

Por Alexis Andarcia

El Zulia, especialmente Maracaibo, vivió hace unos días una jornada de saqueos de gran escala; se saqueron Mall, supermercados, farmacias, ferreterías, panaderías, licorerías, pequeños y grandes abastos.

Como es lógico, el pensamiento analítico intenta interpretar, buscando respuestas. Por lo general, existe una tendencia a dar con una «verdad»; esta «verdad» siempre será parcial y, por lo general parcializada.

En este caso, la opinión se debatió entre:

1) El origen inducido, por el régimen

2) La reacción espontánea de la crisis.

De los días del saqueo, presencié dos: el de Makro y el Tacón. También, obtuve información de vecinos del barrio San José, que participaron de saqueos.

«Están saqueando Makro…vamos para allá…nos trasladamos en un camión » «Un policía nos llevó en su camioneta y regresamos full de cauchos» «Los policías nos decían «pasen» pero no rompan nada» «En el Tacón, los colectivos invitaban a saquear».

La realidad, suele ser mas impresionante que la ficción. Los procesos reales, mas complejos que el pensamiento y, mas rápidos.

En mi interpretación, el saqueo se origina por la crisis económica y social, apuntalada coyunturalmente por el apagón y el consecuente recrudecimiento de la falta de efectivo, caída de los puntos, dificultad de obtener alimentos….sin agua, en muchos sectores.

Todo esto, con un Estado, roto en su gobernabilidad, desacreditado ante los ciudadanos, quebrado en sus mandos.

Decir que fue un proceso inducido, es verdad pero no toda la verdad; por lo demás, obvia la crisis y la inestabilidad, así como la rabia y frustración de las mayorías. Afirmar que todo fue espontáneo, es soslayar los manejos del régimen, muchas veces perverso, al verse desbordado; su empleo de políticas destinadas a destilar y dirigir la presión. Con toda seguridad, la orden de ciertos mandos fue «dejen saquear»; no faltaría quien lo asumió como una «guerra a los capitalistas» o expresión de la «lucha de clases». En fin.

También, están los delincuentes comunes de los barrios que aprovechan la anarquía y los policías y guardias corruptos; algunos, con capacidad de ofrecer, a través del chantaje «protección «.

Como puede verse, todo conduce a un «estado fallido» y una sociedad rota como cuerpo.

El régimen no tiene respuestas; pues, las soluciones implican su negación y derrota. Enredado en una trama de corrupción y complicidad, no tiene como tomar medidas para solventar las situaciones presentadas. Cualquier medida, para salir de la crisis, rompe su lógica del poder. Ellos lo saben.

La ruptura del imaginario colectivo venezolano, sobre la democracia y sus formas, entre ellas los partidos, sus posibilidades y acceso a una mejor calidad de vida, fue planificada para afianzar el caudillismo militarista.

Para el caso, la anarquía es conveniente, siempre que no amenace el circuito de poder; precisamente, el saqueo reúne esa cualidad; sea cual sea su activador, no representa amenaza. En cambio, sí lo es la organización, la estrategia y el discurso elaborado, para guiar la expresión.

El primer día de saqueo, me encontraba haciendo una cola para surtir gasolina, desde las 3:00 am; a eso de las 2:00 pm fui por cuarta vez a preguntar a los bomberos por la gandola. Uno de ellos dijo «no sabemos si vendrá «…una mujer policía intervino «a lo mejor ya salió, pero las protestas no la dejan pasar».

A lo cual contesté: estoy aquí desde las 3:00 am…algunos están desde ayer, antes de las protestas…cualquiera que no tenga luz, agua, comida, efectivo, se vuelve loco ¿no cree? El problema no es la gente, es el régimen. Silencio total.

 

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