¡Resucita Contadora!

Por Mercedes Malavé

Grupo Contadora

 

1983. En la Isla Contadora (Panamá), los ministros de relaciones exteriores de Colombia, México y Venezuela se reunieron con el presidente y vice-presidente de Panamá para cerrar filas en torno a la superación del conflicto armado que azotaba a los pueblos centroamericanos. Acordaron la necesidad de intensificar el diálogo entre los países hermanos latinoamericanos, como la única vía para enfrentar los problemas de gobernabilidad que comprometían la paz, la democracia, la estabilidad y el desarrollo de dichas naciones.

El primer llamado de alerta que expresó el grupo de Contadora, fue su profunda preocupación por la injerencia foránea (directa o indirecta) en los conflictos armados diseminados por toda América Central. Advirtieron el peligro de inscribir los conflictos en la geopolítica mundial, dividida por la confrontación Este-Oeste característico de la Guerra Fría. Por eso, su primera insistencia fue eliminar los factores externos que, lejos de contribuir a la solución, agudizaban la crisis interna.

Así reza la Declaración de Contadora: “Los cancilleres formularon un llamado urgente a todos los países del área centroamericana para que a través del diálogo y la negociación se reduzcan las tensiones y se establezcan las bases para un clima permanente de convivencia pacífica y respeto mutuo entre los Estados. Al reafirmar la obligación de todo Estado de no recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza en sus relaciones internacionales, exhortaron a esos mismos países a abstenerse de todo acto que pueda agravar la situación, generando el peligro de un conflicto generalizado que se extienda a toda la región”.

El espíritu de Contadora puede resumirse en dos principios fundamentales: no-intervención y autodeterminación de los pueblos. Bajo estas dos premisas, los cancilleres orientaron toda iniciativa y sugerencia dirigida a los gobiernos de la región. Como contribución directa a la estabilidad política y a la paz social, los gobiernos representados por los cancilleres del Grupo de Contadora, ofrecieron ayuda económica con iniciativas como el “Programa de Cooperación Energética”, a cargo de México y Venezuela, y el “Plan de Cooperación Financiera” bajo responsabilidad de Colombia. 

¡Cuánto necesita Venezuela una mediación inspirada en el espíritu de Contadora! La crisis nacional se hace crónica a medida que la injerencia foránea decide hasta la estrategia y el discurso de nuestros líderes; el conflicto político luce divorciado del calvario cotidiano de cada venezolano. 
Caracas en una burbuja

Ya teníamos noticias de que la situación de las periferias de Caracas y del interior del país es, especialmente de los estados fronterizos, es dantesca. En recorrido por el Táchira sentí el reclamo de dirigentes de base de varios partidos: “usted que está en Caracas”, “mientras se ponen de acuerdo en Caracas”, “qué bueno que vino para que compruebe lo que ustedes todavía no están viviendo allá en Caracas”. El deterioro físico de los venezolanos es penosamente llamativo. La desnutrición infantil ya no escapa de la mirada de un visitante, un turista o cualquier funcionario público. 

Mientras tanto, Caracas organiza la política, la agenda, la estrategia, las convocatorias, las marchas, los actos, la tarima, el sonido, las sesiones de calle, los videos, los anuncios. Hay una realidad mediática que luce indolente frente a los problemas reales de la gente que están sin luz, sin gas, sin gasolina, sin efectivo, sin dinero para comprar la comida, sin medicinas, sin señal, sin internet. Decía Hanah Arendt que la incomunicación es pre-totalitarismo, y así viven nuestros compatriotas. Guaidó dice que no hay vuelta atrás, que seguiremos avanzando activando los mecanismos necesarios para que venga el cambio; el problema es que eso en el interior se lee con espanto y horror: ¿qué más nos van a quitar mientras ocurre el cambio de régimen? ¿en cuánto tiempo vamos a reconstruir el país una vez que cese la destrucción?

La vía dolorosa

Luis Vicente León adelanta el panorama desolador: los habitantes de Cuba, Irán y Siria, países que han sido sometidos a las mismas sanciones, han tenido un deterioro en su calidad de vida, y ningún gobierno salió como consecuencia de las sanciones. Sin caer en determinismos históricos, experiencias pasadas es el único referente para hacer pronósticos. Si estas sanciones producen la salida de Maduro sería un hecho inédito. Mientras tanto, el pueblo sobrevive sin recibir el apoyo de sus representantes. Trece millones de personas votaron en el 2015 por la Asamblea Nacional y sus representantes no han discutido ni una sola medida paliativa para aliviar el impacto de las sanciones sobre toda la población, especialmente sobre los más vulnerables.

Con sanciones y escenarios bélicos puede que no salgamos de esto ni en 5, 10 ni 15 años. Países centroamericanos son un ejemplo. El éxito de Contadora fue haber impedido una invasión militar extranjera en la región, comprometiendo a todas las naciones a no incurrir a la amenaza ni al uso de la fuerza. Sus exhortaciones sirvieron eficazmente al cese progresivo de todo acto violento. Gracias a los cancilleres de países hermanos, el escenario de conflicto generalizado por toda la región nunca sucedió, el conflicto armado cesó y la democracia se fortaleció.

Mercedes Malavé

@mercedesmalave

Fuente: http://copei.org.ve/2019/08/10/resucita-contadora-por-mercedes-malave/

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