¿Puede ser modelo de santidad una mujer rebelde y periodista?

Por Jesús María Aguirre

“Entre Dorothy Day y Doris Day, me quedo con Dorothy”.

El Cardenal John O’Connor anunció en el año 2000 que el Vaticano había aceptado su petición para iniciar la causa para la beatificación de y canonización de Dorothy Day. Con esta aprobación, ella recibió el título de Sierva de Dios. Veamos quién es a partir del perfil dibujado por Wikipedia, cuyos datos más sobresalientes extractos y, por favor, no la confundan con otra famosa D-D, la actriz Doris Day:

Dorothy Day (Brooklyn, Nueva York, 8 de noviembre de 1897–Nueva York, Nueva York, 29 de noviembre de 1980), fue una periodista de Estados Unidos, activista social,  anarquista cristiana, y miembro devoto de la Iglesia Católica e incluso oblata benedictina al final de su vida . Es conocida gracias a sus campañas por la justicia social, en defensa de los pobres. Junto con Peter Maurin, fundó el Movimiento del Trabajador Católico en 1933.

“La Radical Piadosa”, como sería conocida Dorothy Day, vino al mundo en 1897 en Bath Beach, Brooklyn. Su padre era periodista de Tennessee, escribía novelas y aventuras sobre deportes, amenizaba sus artículos con citas de Shakespeare y de la Biblia.

Después del derrocamiento del zar ruso en 1917, Dorothy y sus amigos esperaban impacientes y optimistas la fraternización de las masas y la sustitución de la clase dominante en Estados Unidos. En 1918, el último año de la guerra, se hizo enfermera. Trabajaba en un hospital en la sección de señoras mayores con roturas de cadera o pierna, y más tarde con internos en la sección de hombres. En Chicago se hizo reportera judicial y posaba como modelo para estudiantes de arte.

Entre tanto se casó con Forster Buttermann, un hombre de ideas radicales y filantrópicas. En estos años Dorothy experimenta una profunda conversión al catolicismo, ve en la iglesia católica un cuerpo vivo que ha sobrevivido por siglos. Producto de esta conversión será su separación de Forster —el hombre de su vida— con el cual Dorothy había tenido una hija, Tamar, la cual fue bautizada por el rito católico. Con el tiempo, hizo oblación en la orden benedictina como laica.

Ojalá no le ocurra como a nuestro José Gregorio Hernández, trancado en una estación de espera romana, no sé si por falta de más milagros o más trámites burocráticos..

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