Microanálisis: Antes de que sea tarde

Foto: José Cohén

Por Jesús Seguías

1. En Venezuela queda poco espacio para seguir insistiendo en estrategias poco exitosas. No hay tiempo que perder. Hay que actuar rápido y con pragmatismo.

2. Negociar hoy acuerdos ganar-ganar (como deben ser todas las negociaciones exitosas) es totalmente factible.

3. La determinación de la Comunidad Internacional (especialmente el gobierno de los Estados Unidos) en exigir un cambio democrático inmediato en Venezuela pone en jaque cualquier intento del gobierno de Maduro de utilizar las negociaciones para seguir ganando tiempo en su terca decisión de imponer un proyecto que ha arruinado al país.

4. No es lo mismo negociar teniendo como garantes de los acuerdos a países como República Dominicana, Uruguay, El Salvador, el Vaticano y otros pequeños países que tener como garantes a USA, Europa, Rusia y China, donde nadie podrá “joder” a nadie.

5. Las conversaciones establecidas por emisarios del gobierno noruego con representantes del gobierno y parte de la oposición venezolana por separado (nunca se sentaron cara a cara) es un buen indicio de que “vamos bien”. No es mala idea.

6. Sin embargo, la mediación de Noruega debe estar respaldada oficialmente por los grandes actores: USA, Europa, Rusia y China.

7. De lo contrario, de no haber actores internacionales poderosos como garantes, el fracaso está a la vista. Ese fue uno de los grandes errores en República Dominicana.

8. Sin la vigilancia de los cuatro grandes, Nicolás Maduro seguirá intentando “comprar tiempo”, mientras que los opositores insistirán en el todo o nada. Juego trancado.

9. Tanto el gobierno de Maduro como la oposición encabezada por Guaidó tienen poderosas razones para sentarse a negociar con seriedad, con mucho pragmatismo, sin amarras de rutas preestablecidas y convertidas en mantra, y con mucha urgencia.

10. La oposición y el gobierno están muy debilitados. Ninguno tiene capacidad propia de pulverizar al otro. Ambos quedaron a merced de las potencias mundiales.

11. Existe un peligro. La comunidad internacional se puede fastidiar de la incapacidad de los venezolanos para ponerse de acuerdo. Quizás terminen haciéndose a un lado progresiva y diplomáticamente.

12. China ya se fastidió de Maduro y se puso a un lado. Estados Unidos y el resto de los países pueden comenzar a enfriarse también. Ellos tienen sus propios problemas. Los venezolanos no somos el ombligo del mundo.

19 de mayo de 2019

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