Más incertidumbre: sólo resta el diálogo y las negociaciones, no hay alternativa

Foto: Archivo web

Por Francisco Contreras

El riesgo país alcanzó el máximo histórico en Venezuela el 30 de diciembre de 2018 con 6.930 puntos, para luego descender a 4.624 puntos en febrero de 2019, desde esta última fecha ha venido escalando de manera continua para situarse en 5.398 puntos el día de ayer. El promedio del riesgo país de los países emergentes invariablemente durante los últimos 12 meses oscila alrededor de 400 puntos.

Por otra parte el mercado paralelo de divisas mantiene una tendencia amortiguada oscilante al alza. Estamos en presencia de una “dolarización” imperfecta de la economía, por lo tanto, la única manera de sobrevivir es la de establecer mediciones de costos y precios en dólares. Como hemos manifestado en notas anteriores las restricciones crediticias impuestas mediante un elevado encaje legal supone la elección por parte del gobierno de la contención de la hiperinflación, escenario bajo el cual se anticipa una profundización de la depresión económica.

Las señales de un relanzamiento de la economía exigen una liberación de la asfixia regulatoria, el anclaje del tipo de cambio o la dolarización plena y una ayuda financiera internacional bien importante. La estabilización económica del país solo es posible con un acuerdo político amplio al interior del país y la presentación ante los organizamos financieros internacionales de un plan de reformas económicas e institucionales, no existe otra opción diferente a las negociaciones y al dialogo extenso.

 

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