Maestros de Fe y Alegría en cada quincena compran menos alimentos

Foto: Carmen Victoria Inojosa

Por Carmen Victoria Inojosa 

Los maestros de las 26 escuelas de Fe y Alegría en Caracas y Vargas protestaron en rechazo al incumplimiento de la convención colectiva. En la Gran Caracas hay un total de 207 cargos vacantes. “En estos días hemos tenido renuncias masivas, las escuelas se están quedando sin maestros”, advierte Yameli Martínez, directora zonal de la institución.

Caracas. El redoble de tambores y el canto de los maestros de las escuelas de Fe y Alegría despertó a la parroquia La Vega. A las 7:00 a. m., la brisa fría en el barrio Las Casitas no congeló las voces y las palmas de casi un centenar de docentes de tres planteles de la zona: “Somos maestros, tenemos vocación y la barriga vacía”, gritaban.

Carolina González, docente de la escuela Andy Aparicio, acompaña la protesta. En cada paso que da por la calle principal del sector, se queja porque ya no quiere poner límites a la cantidad de productos que necesita comprar, muchos se le quedan por fuera. Con el último salario compró un kilo de muslo de pollo y “un poquito de queso”, dice. “Nosotros nos rebuscamos, trabajo en este plantel y en otro en la tarde. Para tener un poquito más de ingresos, desde hace una semana tuve que comenzar a trabajar de noche por internet”, cuenta.

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Ella, junto con sus colegas, entonan el Himno Nacional. Cada palabra que pronuncian clama por la dignidad y la educación de calidad. Con la voz lanzan una plegaria, con el agite de las pancartas, un reclamo: “No alcanza para los artículos de higiene personal”, “no alcanza para los medicamentos”, “no alcanza para el pan”, “no alcanza para la carne”.

El padre Alfredo Infante de la Parroquia San Alberto Hurtado, quien dirigió la manifestación, aprovechó la celebración de la advocación mariana de la Divina Pastora para encomendar a las escuelas de la Asociación Venezolana de la Educación Católica (Avec) y las de Fe y Alegría. “Los maestros tienen que tener un trato digno, tienen que estar bien pagados, que les sea posible cubrir la canasta básica”, expresó.

No solo las instituciones de Fe y Alegría ubicadas en La Vega protestaron este lunes. Yameli Martínez, directora zonal en Caracas-Vargas de Fe y Alegría, indicó que las 26 escuelas adscritas en la zona salieron a la calle en rechazo al incumplimiento de la contratación colectiva. Denunció que los sueldos y salarios están por debajo de lo que corresponde. Desde agosto de 2018, tras la reconversión monetaria, el Ministerio de Educación desconoce el tabulador de salario básico docente establecido en la contratación colectiva. El maestro I pasó a percibir 1.38 salarios de los 8.49 que establece la convención.

“En estos días hemos tenido renuncias masivas, las escuelas se están quedando sin maestros”, advierte Martínez. El pasado 10 de enero tuvo una reunión con directores de 33 escuelas en la Gran Caracas. “Contabilizamos 207 vacantes. Después de ese día, cuando pagaron la quincena, recibimos más renuncias”.

Foto: Carmen Victoria Inojosa

González es una de las maestras que no quiere dejar las aulas. Se lamenta: “Esto ya escapa de mis manos”.

Salgo de mis dos trabajos a las 6:00 p. m. Llego a la casa a sentarme en la computadora hasta las 10:00 p. m. Al día siguiente regreso al aula cansada. Me siento agotada, cada vez pensando en qué voy a hacer mañana, cómo solvento el día, porque tristemente solo vivimos el hoy”.

Para ella, “el gremio está de duelo” y este Día del Maestro, piensa, debe ser para exigir que respeten los derechos de los educadores.

“Mi señor ministro, dónde están mis primas que con el sueldito no alcanza ni pa’ la comida”, no para de cantar Milagros Zambrano, psicopedagoga de la escuela Andy Aparicio. Su última quincena fueron 4000 bolívares: “Lo gasté en un kilo de queso, compré un bombillo y me quedó para el pasaje de tres días”. Como Gónzalez, ella tampoco quiere renunciar, aunque reconoce que apenas puede subsistir con los ingresos que percibe.

Foto: Carmen Victoria Inojosa

“¿Para qué me alcanza 6000 bolívares al mes?”, se pregunta Ninoska Vives, de 39 años de edad, también docente de la escuela Andy Aparicio. “Solo pude comprar medio kilo de queso y medio cartón de huevos. Porque si compro un kilo de carne como ese día ¿y los demás días cómo hago?”, manifiesta.

La hiperinflación no da tregua a los bolsillos de los venezolanos. En 2018 la inflación superó la cifra de 1.600.000 %, según estimaciones de la Asamblea Nacional. Con un poco más de un salario mínimo, los maestros cada vez compran menos alimentos. “Me gustaría entrar a un supermercado y encontrar de todo lo que necesito, pero, sobre todo, poder pagarlo”, es el deseo de González.

Fuente: Crónica Uno 

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