La lección chilena

Por José Guerra | Diario 2001

Foto. Augusto Pinochet y Salvador Allende, el 23 de agosto de 1973. AFP

El 4 de septiembre de 1970, el candidato de la izquierda unida, la Unidad Popular (Partidos Socialista y Comunista, entre otros) de Chile, Salvador Allende, ganó las elecciones presidenciales con un 36% de los votos contra 35% que obtuvo Jorge Alessandri del Partido Nacional y el 28% de Radomiro Tomic de la Democracia Cristiana, que antes había gobernado con Eduardo Frei Montalva, quien encaró una férrea oposición de socialistas y comunistas.

Según la constitución,  si ningún candidato obtenía el 50% de los votos, al presidente lo elegía el Congreso y así fue, resultando Allende electo con los votos de la democracia cristiana. Claramente socialistas y comunistas, representaban un poco más de un tercio del país pero aun así, Allende se lanzó a una agresiva política de estatizaciones de empresas, como las del cobre, la banca y las tierras. Eran frecuentes las tomas y las ocupaciones de empresas por parte de grupos radicalizados que pensaron que era el momento para el socialismo, sin medir adecuadamente la correlación de fuerzas internas.

El ambiente político se fue tensando y Allende comenzó a ser una especie de prisionero de factores extremistas, que lo presionaron para acelerar el paso al socialismo cuando el gobierno cada día estaba más débil. El colmo ocurrió con la visita de Fidel Castro durante cuarenta días a Chile, donde recorrió el país completo empujando a Allende hacia posturas cada vez más irracionales, como la profundización de la estatización de la economía y la formación de milicias.

La presencia de cubanos en todas partes empezó a jugar contra Allende. A ello se añadió una política económica que generó escasez e hiperinflación, claramente exacerbada por la actitud hostil del gobierno de Richard Nixon. De esta manera, el gobierno de Allende se fue quedando solo, las protestas se generalizaron y la clase media arruinada decidió salir a la calle a protestar contra Allende. Entre tanto, en el sector militar, se acrecentaba el descontento, incentivado por las protestas callejeras y por grupos que empezaron a coquetear con el golpe de Estado. La democracia cristiana que había hecho posible la victoria de Allende, le retiró el apoyo al caer éste en manos de la ultraizquierda.

En agosto de 1973, el Congreso y la Corte Suprema acusaron a Allende de gobernar violando la Constitución. El día 11 de septiembre  de 1973 se produjo el golpe de Estado encabezado por Augusto Pinochet y se desató una ola represiva que causó cerca de 30.000 víctimas entre muertos, desparecidos y exiliados. Recatar la democracia en Chile implicó un esfuerzo unitario sin precedentes entre socialistas y demócratas cristianos más otras fuerzas políticas.

Frente a la tesis de buscar otro golpe de Estado o la vía insurreccional aupada por los comunistas, la represión despiadada y los hechos llevaron a que, la vía correcta, era la búsqueda del espacio democrático que permitía la misma Constitución de 1980 promovida por Pinochet. La Concertación decide así participar en el referendo sobre la continuidad de Pinochet en el poder y lo derrotan con 56% de los votos contra 44% que obtuvo el dictador, cifra ésta muy elevada. Luego, en diciembre de 1989, se celebran las elecciones y el demócrata cristiano Patricio Aylwin resultó electo presidente. A partir de allí, Chile consolidó su trayectoria de crecimiento económico con estabilidad financiera y política. La lección: solo unidos y por la vía democrática pudieron derrotar la dictadura.

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