La economía fragmentada: parte y kilo

Por Francisco J Contreras M

Desde hace 6 meses hemos visitando asentamientos agrícolas, fincas pecuarias y granjas avícolas. Este fin de semana asistimos a dos eventos uno de recolección de mazorcas de maíz y otro de control de peso de ganado de ceba, en una distancia una de otra de 59 km.

La faena de recolección de mazorcas la actividad estuvo limitada por insuficiencia de sacos y por la baja productividad debido el mal estado de la finca, el precio de venta del pequeño productor familiar es de Bs S 50.000 por saco. El precio del saco de mazorcas tiene como límite superior el nivel de indiferencia entre lo que pueden pagar los miembros del pueblo circundante y el aliciente para robarse las mazorcas en la finca. Si en esa comunidad existiera centros de acopio, facilidades logísticas para distribuir y comercializar, el kilo podría alcanzar unos Bs S 3.000, es decir, Bs. 100.000 por saco. En condiciones de buen equipamiento la faena podría reportar entre 8 y 10 sacos por hombre por día, ese rendimiento en el sitio no superó los 6 sacos.

En tema como lo estamos observando es de una complejidad mayor que nos impide en una sola inspección identificar la cadena de valor, las asimetrías de información, los incentivos materiales y morales, en fin, el marco referencial regulatorio que obstaculiza el funcionamiento del sistema. Pero, sirve para mostrar que en tanto no se atienda el tema de la asfixia regulatoria la resolución unilateral de los problemas monetario-cambiarios y fiscal del país derivaría hacia el estancamiento y la permanente recesión estructural de la economía.

Sin embargo, en las adyacencias de Guama en el sitio que llaman Guayurebo se estaba “jugando gallo” con apuesta en dólares.

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