Homenaje de la UCAB a Margot Benacerraf

En el marco de la celebración del 60 aniversario del otorgamiento del premio FIPRESCI en Canes a la película Araya”, la Universidad católica Andrés Bello – UCAB – homenajeó a la cineasta Margot  Benacerraf este 14 de junio. A continuación reproducimos las palabras del vicerrector académico de la UCAB, Gustavo Peña.

Estimada Doña Margot,

Primero que todo, mi saludo y agradecimiento por su presencia hoy entre nosotros, nos honra y complace tenerla en nuestra casa y poder ofrecerle este homenaje en reconocimiento a su gran trayectoria.

Quisiera iniciar con un aspecto de su vida que no está directamente vinculado con su realización en el mundo del cine, sino con su actitud ante la vida, una disposición que le llevó en los años 50’ a dejar una existencia posiblemente muy cómoda para ingresar a la Universidad Central y hacer una carrera, con el firme propósito de dedicarse al cultivo del conocimiento. Una acción con la cual se une al grupo de mujeres venezolanas ilustres, como Lya Imberg, Sofía Imberg, Miriam Dembo, entre otras, que con su presencia y trabajo hicieron de nuestra universidad una mejor y más grande academia. Por ello, por lo que representó sentar en ese momento la semilla de la defensa del derecho de la mujer a la educación superior, muchísimas gracias de parte del mundo universitario nacional.

Siguiendo con el feminismo, me parece oportuno mencionar a su primera defensora hispanoamericana, Sor Juana Inés de la Cruz, que en la segunda mitad del siglo XVII, en México, decidió igualmente dedicarse a los estudios y la creación artística y no a la vida cortesana, produciendo, entre otras, una maravillosa obra poética. Un trabajo del cual Octavio Paz se ha expresado de un modo que a mí me parece calza de modo muy adecuado con la obra cinematográfica de usted; parafraseando al maestro, yo diría que Araya es un poema que constituye un discurso sobre una mirada de la realidad vista no por los sentidos, por los ojos, sino por el alma, una expresión cargada de un profundo misticismo; por ello, su reciedumbre y su vigencia a lo largo de estos primeros 60 años de existencia.

Y ya envueltos en Sor Juana tomo las últimas palabras de su maravillosa silva, Primero Sueño (1692), para decirle con gran emoción: muchas gracias por su entrega y que viva por siempre la poetisa.

Dr. Gustavo Peña Torbay | Vicerrector Académico.

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