Fernando

Por Willi Costa 

Cortesía: Willicosta

Tuve la oportunidad de despedirte. Conocía tu trabajo en favor de lo pobres, de la unidad de la Iglesia y de nuestro país. Conocí tu fe, la que celebrabas siempre, domingo a domingo. Y tu compromiso que iba mucho más allá de un color político. Muchos desconocía, mientras repartías comida y trabajabas por la unidad de los cristianos, tu compromiso como concejal. Eras así… sencillo, trabajabas humildemente, sin cámaras ni fotografías.

Tu nombre sale a la luz porque no se puede ocultar nunca tanto horror y tanto mal. Apenas digeríamos que habías sido apresado, y ya la noticia de tu muerte se hacía viral. ¿Cuándo? ¿Cómo? ¿Por qué?…

En medio de este torbellino de sentimientos, y delante de tu cuerpo que esconde las respuestas a todas las preguntas, solo pido a Dios por la paz de esta tierra. Por esa paz “se elevan las plegarias de diferentes pueblos, de diferentes razas” Hoy tu oración se eleva al Señor, y pides que “el odio termine en un canto de paz”.

Agradezco al Señor por el don de tu vida. Te quedaste pequeño para este mundo donde el mal tiene nombre, tiene poder, tiene cámaras, se muestra abiertamente con nombre y apellido. Vuelas alto. Lamento que hoy muchos de los que asistías preguntarán por ti, y esperarán su pequeña taza de comida que repartías domingo a domingo. Otros nos preguntamos por qué a ti, por qué tantos…

Mi corazón solo agradece. Me enseñaste el rostro del Señor, y me permitiste descubrir que en política también hay personas muy honestas que quieren hacer las cosas bien. Tú las hacías bien.. tal vez por eso el horror y el miedo que les generaste. Vuelas alto, y espero que desde el cielo sigas clamando por la libertad de esta tierra bendita. ¡Dios te bendiga!

Fuente: https://willicosta.wordpress.com/2018/10/10/fernando/ 

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