Con el enfoque “ganar-perder” seguirá la destrucción del país

Por Carlos Torrealba

Obviamente, tanto el gobierno como la oposición están jugando muy duro. La «cuerda se tensa pero no se romperá». Ni TIAR (que los actores saben que es inaplicable) ni invasión extranjera (que generaría una ola de rechazo mundial sin ganancia para el invasor) ni encarcelamiento de Juan Guaidó (que es un costo que el gobierno por ahora no está dispuesto a pagar), nada de eso va ocurrir. Lo que sí está ocurriendo es que ninguna de las fuerzas en pugna da señales de querer negociar y buscar acuerdos para comenzar a resolver el conflicto político.

Estamos al frente de un proceso de negociación competitiva basada en posiciones, en la que los jugadores ven la negociación como una competencia, una contienda con un premio fijo y un único ganador. Es el enfoque «ganar-perder».

Dentro de poco veremos la próxima movida del gobierno frente a las nuevas sanciones de Estados Unidos y la respuesta de la contraparte. El asunto es que en estas idas y vueltas se tendrá que llegar en algún momento a un punto de acuerdo, en el entendido de que ninguna de las partes puede anular a la otra. ¿Cuál acuerdo?. Bueno, será uno que surja cuando las fuerzas en pugna dejen de pensar en repartir una torta de 10 pedazos: tres para uno y siete para el otro, en vez de cinco para cada uno.

En la negociación competitiva siempre habrá un ganador y un perdedor. Este último a futuro no querrá volver a tratar con el ganador. Si no hay cambio en el enfoque de «ganar-perder» no habrá manera de lograr el entendimiento y el acuerdo. Por lo pronto, el escenario será copado por los contendores políticos agresivos, los que solo les interesa ganar a costa del otro, es decir, los extremistas, intransigentes, intimidadores, manipuladores y autoritarios.

Mientras tanto, el país seguirá en ruta de hundimiento hacia una mayor destrucción económica, social e institucional.

 

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