Y Ahora ¿Qué?

Saúl Jiménez

Mucho se viene hablando de la situación del país y todo lo que significa la “guerra económica” para el desarrollo económico hacia el futuro, igual de las relaciones internacionales y los posibles cercos políticos. Siempre existe una serie de argumentos que conllevan que la responsabilidad de toda la situación que estamos viviendo es de otros, no del gobierno.

Sin embargo, es bueno ubicarnos de toda la situación que se está viviendo y que, en forma fría y sincera, sin apasionamiento político ni ideológico se pueda revisar todo el contexto país y como desde nuestro compromiso social podamos evaluar la situación y las realidades para ir perfilando nuestro futuro.

Iniciemos por hablar de la producción agropecuaria que es el sector que aporta la materia prima para cualquier empresa del sector agroindustrial, su situación es bien difícil por múltiples factores y podemos iniciar este escrito hablando de los insumos necesarios para la producción los cuales no se consiguen en el mercado y de conseguirlos son a precios prohibitivos y que indudablemente si se compran van a incidir en el precio final del producto, resulta que la empresa más grande en la distribución de los insumos se llama AGROPATRIA y la misma está vacía, no tiene suministro y depende de un organismo del gobierno nacional, empezando por los fertilizantes los cuales desde hace muchísimos años son producidos por PEQUIVEN industria dependiente del gobierno nacional y que no sólo abastecía a Venezuela sino que exportaba sus excedentes a los países vecinos, hoy en decadencia.

Por otro lado, está la situación de los empaques, de igual manera dichos empaques se fueron a las nubes y ¿quién produce la materia prima para la fabricación de las bolsas plásticas? Pequiven. Sin embargo, se habla de una guerra económica y nos deberíamos preguntar: ¿Quién hace la guerra económica? ¿Serán los Presidentes y Gerentes de dichas empresas? Serán ellos que con su gerencia deficiente no han logrado superar las fallas y generar mayor cantidad de materia prima para que las empresas fabricantes de empaques ¿no tengan que importar la materia prima y por ende no gastar dólares?

Luego están los insumos para los vehículos y tractores, empezando por los aceites y lubricantes los cuales son fabricados con materia prima que maneja la industria nacional, léase Petróleos de Venezuela y que además hay fábricas de dichos insumos que son propiedad del gobierno nacional y ¿qué pasa en esas empresas que no tienen dichos insumos a disposición de los productores? ¿Es la guerra económica? O ¿es la carencia de gerencia eficiente que les permita generar mayor producción y abaratar los costos?

Otro grave problema que vienen confrontando los productores agropecuarios desde hace tiempo es la inseguridad y que cada día que pasa se viene agravando más, anteriormente la inseguridad se sentía en las zonas agrícolas cercanas a las grandes vías de comunicación y que se prestaba para que los malhechores se movieron de la ciudad hacía el campo a robar producción agrícola o ganadera, sin embargo, ahora la inseguridad se siente en todas las zonas agropecuarias, ya no son sólo foráneos sino que son residente de las mismas zonas agrícolas que por la situación económica han optado por robar para poder subsistir, hace años atrás había unas brigadas de la Guardia Nacional que llaman Rurales y que indudablemente eran unos grandes aliados de los productores porque controlaban todas las zonas agrícolas y eran temidos por los delincuentes del campo, creo que desaparecieron o van en vías de extinción, ya no hay fuerza policial que patrulle las zonas agrícolas.

En días pasados se dio una marcha desde Portuguesa a Caracas de un grupo de campesinos y pequeños productores para ir a Miraflores con un cúmulo de planteamientos sobre la situación que están viviendo, son personas ligadas al partido de gobierno o a algunas de las expresiones organizativas vinculadas al Gran Polo Patriótico y sus requerimientos todos son válidos para cualquier zona agropecuaria de Venezuela porque cuando las comparamos con los planteamientos de los productores de Higuerote, de Río Chico, Ocumare del Tuy, del páramo en Mérida o Táchira todas tienen similitud y de allí que se debe producir una gran reflexión que permita buscar correctivos que permita a los productores agropecuarios sentirse atendidos en sus requerimientos.

Para que un país sea sostenible, autosustentable se debe empezar es por la mística del trabajo con principios y valores familiares bien arraigados, con gobiernos que den el ejemplo de austeridad, compromiso, humildad, transparencia y lamentablemente es el ejemplo que no se ha dado en Venezuela donde la corrupción campea a lo largo y ancho del territorio, donde todos nos conocemos y vemos como personas que llegan a la administración pública sin recursos a los pocos meses o años se observan con una riqueza súbita, sobrevenida y ese es el ejemplo que se va transmitiendo, lamentablemente así no se puede construir un país.

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