Violeta Rojo: “La diáspora venezolana está generando un subgénero literario”

Foto: Archivo Web

Por Maritza Giménez 

“Voy a hablar de las heridas que hemos sufrido como nación, aquellas que nos han marcado y que han dejado una cicatriz profunda, sinuosa y fea que se puede leer en nuestra literatura”.

Con esas palabras, la crítico y ensayista Violeta Rojo nos invita a leer un libro necesario, “Las heridas de la literatura venezolana”, que acaba de ser publicado por el sello editorial El Estilete.

“Estos años han sido durísimos y eso se ve en la narrativa, pero también en la poesía, por supuesto en el ensayo, en el cine en menor medida, e incluso en las artes plásticas”, afirma esta profesora titular de la Universidad Simón Bolívar, doctorada en Literatura Latinoamericana, Research Fellow Kingston University (Reino Unido) e individuo correspondiente de la Academia Norteamericana de la Lengua Española.

Violeta Rojo lleva muchos años escribiendo sobre literatura venezolana en revistas especializadas, especialmente sobre el formato breve en la ficción, y ha publicado una decena de libros sobre el tema.

“Me puse a revisar mis papeles y vi que tenía material para un libro sobre Venezuela, la memoria e incluso lo que se escribe ahora”. Fue así como reunió estos 15 ensayos sobre autores venezolanos marcados por la memoria o por eventos difíciles en el momento de la escritura, en cuyas obras se puede leer un país.

Hay textos que se remontan a nuestros antecedentes históricos, como los dedicados al fraile Juan Antonio Navarrete, al militar aventurero Rafael de Nogales M´éndez o el precursor Francisco de Miranda, pero también el epistolario de Federico Brandt, los memoriales del gomecismo o el recuento del país de Miguel Otero Silva y Oswaldo Trejo.

Ya en en el presente, aparecen los narradores actuales, “dando cuenta de los últimos 20 años, que han sido particularmente duros”. Las heridas de la narrativa venezolana contemporánea es uno de los artículos que se refiere especialmente a la escritura del siglo XXI.

“La memoria, dice, es uno de los temas para dar testimonio de lo que sucede”, y aquí menciona los casos de Ana Teresa Torres, Victoria de Stefano y Antonio López Ortega, entre otros, afirma.

“Lo que veo en los nuevos autores, o en los no tan nuevos que publican ahora, es que están dando cuenta constantemente del país. A veces de manera directa, como el caso de Alberto Barrera Tyszka, algunas novelas de Juan Carlos Méndez Guédez o Eduardo Sánchez Rugeles. En otras, la actual situación está allí, pero a través de otros eventos, como en Rodrigo Blanco Calderón, Juan Carlos Chirinos, Enza García Arreaza o Miguel Gomes.

“Las heridas son varios eventos históricos que han marcado al país y que se ven mucho en la narrativa: el Caracazo, los golpes del 92, el deslave, la pérdida de la democracia. Entre finales de los 60 y el 89, -explica- tuvimos un país tranquilo, con muchísimos problemas pero sin sobresaltos. A partir del 89 todo ha sido acelerada y complicadamente duro.

La otra herida, señala, es la diáspora, que está generando un subgénero literario que no teníamos. Hay cantidad de escritores que están afuera, dando cuenta de Venezuela, pero también de cómo vive afuera un venezolano o de cómo es el proceso del inmigrante.

Fuente: eluniversal.com

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