Venezuela como un mundial de fútbol

Yo imagino la escena: Toda Venezuela convertida en un mundial, como el de futbol. Sueñen ustedes  conmigo

Luisa Pernalete

En un mundial hay equipos con franelas de diferentes colores. Saben que van a competir pero a nadie se llama “enemigos” a los del otro equipo. Y se sabe que solo uno ganará en cada partido, y a nadie se le ocurre amenazar de muerte al que pierda o al que gane. ¡Qué bonito! Y que aspiración la mía: venezolanos de distintas maneras de pensar,  de hacer las cosas y de resolver los problemas, que podamos ir “a un partido”, no a intercambiar un balón sino ideas, propuestas, sabiendo que  somos diferentes pero que podemos encontrar “una cancha” para encontrarnos.

Sigo: en un mundial hay árbitros imparciales, reconocidos por todos los equipos,   se confía en ellos, y si a alguno se le descubre trampas, o decisiones arbitrarias, se les amonesta. En general, los árbitros son respetados. Pero además, hay unas normas conocidas y aceptadas por todos. Nada de que hoy la roja significa ¡Fuera! Y mañana significa dentro. En medio del juego ningún árbitro  va a inventar una tarjeta, digamos morada que signifique que quien tenga el pelo pintado sale del partido. O sea: no se pueden cambiar las reglas del juego en pleno jornada, y mucho menos, que venga alguien del público – sin autoridad para ello –  diga  que va a cambiar las reglas. Y como todo el mundo conoce qué significa cada tarjeta, el público actúa como especie de “contralor” en la aplicación de las normas. Y los jugadores saben que deben respetar las tarjetas y los árbitros deben aplicar las sanciones correspondientes. “La certeza de la sanción es lo que previene al delincuente de cometer delitos”, suele decir el Profesor Briceño León.

Sí, ya se, ¿No sueñan ustedes también con una Venezuela con reglas, la constitución, por ejemplo – que se respete? ¿Que  existan autoridades que sancione a  quienes no cumplen esas leyes, que todos podamos saber por qué están aplicando las sanciones, y que en general, los “jugadores”, -ciudadanos o funcionarios- acaten las reglas? ¡Qué maravilla de país! Los semáforos respetados, así como el debido proceso, la ejecución de los presupuestos,   los derechos de los NNA tenidos como Prioridad Absoluta…. ¿Y si no se cumplen? Pues autoridades o el público organizado, la sociedad pues, exigiendo que se cumplan.

En el mundial se premia al mejor. Los premios se ganan, no se compran. Para ser el mejor, o estar entre los mejores; los jugadores se entrenan, no cualquiera llega a ser del equipo de la selección. Y de paso, los jugadores se van especializando. El arquero, por ejemplo detiene los goles del contrario, por eso al Director del equipo no va a poner en pleno juego  a cualquiera de arquero y al arquero de delantero para que meta los goles. Ronaldo no lo van a poner de arquero. Vamos al país ¿Es mucho pedir que en el país, para los cargos de alta responsabilidad se nombren personas que estén “entrenadas” para ellos?  Un ministro, por ejemplo, o un  magistrado de la Corte Suprema de Justicia. ¿Qué piensan ustedes? Yo, maestra, no podría dirigir un hospital, ni siquiera un dispensario pequeño, por muy buena gente que yo sea, no sé nada de administración de salud. Ponga usted sus ejemplos.

¿Y qué me dicen de los comunicadores sociales en el mundial? Los periodistas pueden cubrir los partidos sin que nadie los saque a mitad de tiempo. Toman fotos, y a ninguno se le retira porque haga su trabajo; pueden entrevistar después a los ganadores y a los perderos. No sólo se les deja hacer su trabajo,  sino que se les invita, son bien recibidos. Pues también sueño que los amigos periodistas – felicitaciones en su día-  puedan hacer su trabajo sin que eso signifique un riesgo, sin que sean amenazados por tomar una foto, o digan que un  funcionario no lo hizo bien, o publiquen una opinión, o digan lo que vieron en un suceso o en una investigación. Que puedan cumplir con su deber, pues, como los que cubren el mundial.

Otra cosa, en la FIFA, con todos sus problemas, si se descubre un “guiso”, el culpable es destituido y hasta puede ser privado de liberta. No digo más.

Y finalmente, en el mundial tal vez el favorito de muchos no llegó a campeón.  Nadie va a decir por eso que ese quipo que hoy perdió “nunca más va a competir”. Nada de “No volverán”. El mundial es así: una competencia de equipos, unos ganan, otros pierden, pero el fútbol tiene sus objetivos… No se acaba la historia del futbol en Rusia.

No sé, yo me puse a soñar. ¿No podríamos funcionar como una gran cancha de fútbol?

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