Un desorden económico jamás visto y una sociedad displicente

Por Francisco J Contreras M

Nuestro país enfrenta tres tipos de problemas de desequilibrios de la balanza de pagos y de tasa de cambios:

Ajuste: al gobierno le es imposible corregir los desequilibrios reales de la balanza de pagos porque el país únicamente es capaz de exportar petróleo y productos mineros. Con una expectativa de leve recuperación de los precios de esos productos de exportación, una emisión irresponsable de dinero de manera permanente, una asfixia regulatoria y una descapitalización del sector productivo es inevitable una crisis terminal de balanza de pagos. Venezuela un país con las mayores reservas de petróleo del mundo, produce poco, refina poco y no exporta lo que podría.

Confianza: las expectativas altamente negativas que pesan sobre la economía pueden dar lugar a variaciones en el tipo de cambio con desplazamientos de fondos oficiales y privados de una moneda a otra, de un activo de reserva a otro, la consecuencia es que compromete más la mermada liquidez requerida para estabilizar los pagos externos. Los actores económicos prefieren cualquier otra moneda como reserva de valor que el bolívar, desconfían de nuestra moneda y de las políticas económicas gubernamentales. Históricamente el gobierno hace anuncios de los cuales muy pocos cumple y termina reforzando lo que siempre hace.

Liquidez: Con problemas simultáneos de ajuste y confianza es nula la capacidad para crear productos de reserva y cubrir con ellos los desequilibrios de la balanza de pagos.
Venezuela está urgida de llegar a acuerdos internacionales que le proporcionen apoyo financiero directo y crédito en un monto que ya supera los 60.000 Millones de $USD.

En los medios sigue prevaleciendo una diatriba centrada en lo político con una irremediable indolencia hacia la economía, no existe explicación sensata para este comportamiento, quizás la descapitalización económica y moral es también del conocimiento. La manera como se aborda el tema económico en un país en ruina es una irresponsabilidad jamás vista en la historia de la economía mundial. Hay pocos avances entre los factores democráticos obnubilados en un discurso político predominantemente populista.

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