¿Quién es el jesuita que preside la Comisión de la Verdad en Colombia?

Estudió Filosofía, Teología y Economía, padeció la guerra en zonas de violencia y ahora dirige el organismo que buscará la verdad para reivindicar a las víctimas

Vicente Silva Vargas

Francisco de Roux tiene claro que la tarea fundamental de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición será la búsqueda de las razones por las que miles de colombianos vulnerables fueron atropellados durante más de medio siglo de conflicto armado.

Al explicar las prioridades de este organismo surgido en el marco de los acuerdos de paz entre el Gobierno y las Farc, el padre de Roux señaló que es imperativo escuchar, primero que todo, a las principales víctimas de la violencia, entre ellas, las mujeres, los campesinos, los afrocolombianos, los indígenas y la comunidad Lbgti.

“Nosotros vimos pasar barbaries y barbaries sin hacer nada, lo cual pone en evidencia una crisis humanitaria muy profunda. No solo por las personas que morían, sino por la falta de comprensión como sociedad de que la muerte de un indígena o un afro era la muerte de todos nosotros”, afirmó De Roux al diario El Espectador.

La Comisión ―pese a tener un origen estatal― no será una agencia del gobierno, ni un tribunal encargado de juzgar a protagonistas del conflicto porque esa instancia le corresponderá a órganos judiciales, sino un mecanismo extrajudicial que a partir de declaraciones voluntarias de protagonistas y testigos construya una narrativa sobre lo que pasó durante la confrontación.

Tampoco se trata de una investigación académica, sino de un proceso social y político que «busca la verdad histórica y humana de lo que pasó, reparar a las víctimas y reconciliar a los habitantes de los territorios».

En otra entrevista con la cadena radial Caracol, De Roux afirmó que en la búsqueda de la verdad ―además de escuchar a las víctimas― “se deben recoger las indignaciones, dolores, rabias y perplejidades de todos los lados para entender las dinámicas que produjeron semejante salvajismo”.

De igual manera, anticipó que la Comisión tiene identificadas varias categorías de crímenes que victimizaron a la población civil, entre ellas, los asesinatos selectivos, las extorsiones, el secuestro, las desapariciones, el despojo de tierras, el desplazamiento forzado y el reclutamiento de niños para la guerra.

Desde su creación, la Comisión de la Verdad ha sido criticada duramente por sectores políticos de derecha y organizaciones de exmilitares que la consideran “un instrumento de persecución política que tiene un sesgo izquierdista”. Sin embargo, esa crítica ha sido refutada por el Gobierno y algunos académicos independientes quienes sostienen que la nueva entidad sí ofrece plenas garantías para la búsqueda de la verdad y la reivindicación de las víctimas.

Ante las voces de uno y otro lado, De Roux señaló que las cinco mujeres y los seis hombres que conforman la Comisión son personas independientes y autónomas que “durante muchos años han estado metidas en el corazón de la tragedia”, pero sin pertenecer a ningún partido político.

“Todos estamos comprometidos en buscar una verdad muy difícil y dura que debe servirnos para que comprendamos qué fue lo que pasó en esta barbarie”, recalcó el sacerdote.

¿Quién es el padre De Roux?

 “Pacho” de Roux, como lo llaman sus amigos, es uno de los personajes más autorizados en asuntos de paz y reconciliación. Este cura nacido en 1943, en Cali, al occidente de Colombia, no es un simple mediador del agudo conflicto, sino un intelectual preparado en prestigiosas universidades.

En los años 70 estudió Filosofía y Letras en la Universidad Javeriana e hizo una maestría en Economía en la Universidad de los Andes, en Bogotá. Luego obtuvo el título de teólogo y se ordenó como sacerdote de la Compañía de Jesús. Durante unos años trabajó en el Centro de Investigación y Educación Popular ―Cinep― una entidad de los jesuitas en la que promovió la creación de empresas comunitarias campesinas. Más adelante viajó a Europa para cursar un doctorado en Economía en la Universidad de La Sorbona, en París, y hacer otra maestría en el London School of Economics.

De regreso a Colombia se metió de lleno en la promoción de programas sociales y económicos para poblaciones pobres en zonas violentas con marcada influencia de las guerrillas del ELN y las Farc y los grupos paramilitares. Algunos de sus compañeros de trabajo fueron asesinados por ambos bandos que en varias ocasiones lo acusaron de pertenecer a la derecha o a la izquierda. Por su trabajo con las comunidades y su obsesión en la búsqueda de soluciones pacíficas al conflicto, De Roux recibió en 2001 el Premio Nacional de Paz.

Mientras la Comisión de la Verdad se alista para adelantar su tarea durante tres años en 26 regiones, la incertidumbre sigue minando los procesos de paz impulsados por el presidente Juan Manuel Santos. De un lado, en las próximas semanas el Gobierno tiene que definir la situación jurídica de José Santrich, el exguerrillero de las Farc acusado de narcotráfico por la justicia de Estados Unidos, y recluido provisionalmente en un hogar de paso del Episcopado Colombiano en Bogotá (hecho no exento de polémicas incluso en el seno del propio episcopado).

Por otro, también en pocos días y luego de la suspensión de las negociaciones de paz en Ecuador, deben reanudarse los diálogos con el ELN, esta vez en La Habana, Cuba. En las últimas horas este grupo guerrillero –a través de su cuenta en Twitter- anunció un nuevo cese al fuego entre el 25 y 29 de mayo con motivo de la primera vuelta presidencial.

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