Qué escuelas queremos en septiembre

Hagamos las paces

Luisa Pernalete

Ya sé, estamos muy cansados. El año escolar siempre nos deja cansados a los educadores, y este año con más razón porque la emergencia – no declarada, no reconocida pero real – nos ha obligado a preocuparnos y ocuparnos de otras cosas, además de lo regular, pero hay que hacer un esfuerzo y evaluar este 2017/2018 y pensar en septiembre. Toda escuela seria evalúa su año.

Comencemos por los datos necesarios que debemos recoger del año que está terminando, sugiero los siguientes:

 1.- ¿Cómo nos hemos sentido como educadores, directivos, porteros, administrativos? Es importante partir de nosotros, cómo nos vemos,   también hemos sufrido y somos humanos. También veamos qué nos ha alegrado el año, dónde hemos vistos velitas en medios del apagón. 2.- ¿Cuántos niños comenzaron y cuántos terminaron? ¿Sabemos las causas de los que se fueron? 3. La asistencia: promedios, causas de inasistencia 4. ¿Sabemos cuántos estudiantes fueron asaltados yendo o viniendo de la escuela? 5.- ¿Aumentaron los huérfanos a causa de la violencia? ¿Y cuántos perdieron temporalmente al padre o la madre? Como se dice: ¿cuántos “niños dejados atrás tenemos por salón?  ¿Con quién se quedaron? ¿Los hemos acompañado? 6.- ¿Tuvimos PAE o algún Plan  alimentario generado por nuestro plantel? ¿Se  han desmayado o descompensado estudiantes?  ¿Y el personal de apoyo? 7.- ¿Ocupamos tiempo en el aula para conversar con los niños de cómo se estaban sintiendo?  ¿Escuchar atentamente es parte de la rutina nuestra? 8. El rendimiento: ¿Cuánto aprendieron? ¿Qué estrategias nos resultaron exitosas para animar a los estudiantes 9.- El clima del salón se redujeron los sobrenombres humillantes? ¿Atendí pronto los casos de acoso escolar?  ¿Cómo resolvimos los problemas de violencia interpersonal? ¿Tuvimos días en paz? 9. Las familias: ¿A qué invitamos las mamas? ¿Sólo les llamamos para reganarles?   10. ¿Qué fue lo peor y lo mejor de este año que termina?

Ahora pensemos en septiembre:

  • ¿Queremos volver?
  • ¿Podemos sumarnos a campañas para recolectar útiles escolares? ¿Garantizar un lápiz y un cuaderno para los estudiantes será posible? Un grupo de periodistas está impulsando la campaña #UnCuadernoBuenaNoticia. Lo menos que podemos hacer los educadores es apoyar estas campañas.
  • ¿Necesito más formación para mejorar el clima escolar, para educar para la convivencia pacífica? Puedo probar con ejercicios respiratorios después del receso. ¡Son gratis!
  • Debemos incluir en nuestra formación y en la de los estudiantes los pensamientos necesarios para convivir que propone el padre Manuel Segura Morales SJ: Pensamiento causal, consecuencial, alternativo, medios fin y en perspectiva. Eso se aprende.
  • Las normas: es vital y útil dedicar tiempo para elaborar los acuerdos de convivencia de manera colectiva, con estudiantes y con madres. Recuerden: pocas normas, conocidas por todos y lo más importante: que tengan sentido. Las normas son imprescindibles para convivir y para proteger a los más débiles
  • Hay que recuperar experiencias exitosas de los alumnos, las nuestras, las de los vecinos, en lo que sea: deporte, resolución de problemas… No todo en la comunidad es malo. Hay mucha gente haciendo cosas buenas y eso hay que hacerlo visible.
  • Organizarnos por grupo para lecturas en vacaciones y poder multiplicar posibilidades. Sugiero, por ejemplo unidades para que los estudiantes conozcan a líderes mundiales de la no violencia activa, comenzado por Jesús, y pasando por los del siglo XX y XXI: Gandhi, Teresa de Calcuta, Mandela, Luther King, Monseñor Romero, Malala… A esta última, por su edad, su actualidad la debieran conocer todos los jóvenes.
  • Incluir juegos instructivos y juegos cooperativos. Los primeros ayudan a aprender de manera divertida, los segundos, a convivir. El padre Wyssenbach tiene un montón de juegos instructivos y de los otros hay buena literatura.
  • Pensemos en no en una Escuela de Padres sino en una Escuela con padres, madres y comadres: ¡Nosotros! Los estudiantes son hijos de ellos y son nuestros ahijados. Ellos y nosotros debemos estar del mismo lado de la cancha.
  • Pensemos qué debemos exigir al Estado. Hay que recordarles sus obligaciones para con los NNA. Siempre de manera pacífica, pero eso hay que hacerlo.
  • Soñemos qué año escolar queremos, pensemos en diversos escenarios. Fáciles no será ninguno, pero tampoco será imposible que la comunidad escolar pueda logar que la mayoría venga a la escuela

Me atreví a pedir  este último esfuerzo, porque sé que tienen deseos de continuar. Sé que hay capacidad para hacer la evaluación de este año y soñar el próximo. Conozco muchos educadores, directivos, personal de apoyo, madres, siempre dispuestos a dar más, porque haciendo bien nuestro trabajo nos animamos, porque ¡Educar vale la pena!

 

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