Primero llegó él al cielo que sus asesinos a la cárcel

Monseñor Romero – Foto: Cortesía

Por Alejandro Millán Valencia

Mientras le practicaban la autopsia a monseñor Óscar Romero, arzobispo y defensor de los derechos humanos de El Salvador muerto con un tiro en el corazón el 24 de marzo de 1980, alguien le extrajo un pedazo de costilla.

Y la guardaron en una urna de plata con forma de crucifijo que este domingo se dejó a los pies de una imagen de la virgen en medio de la plaza de San Pedro, en Roma.

Cecilia Flores – una mujer que está viva, según la iglesia Católica, gracias a un milagro que Dios concedió por la intercesión de monseñor Romero – también estaba presente en la plaza, junto a su hijo Juan Carlos.

Estos tres elementos combinados -la reliquia y la madre y el hijo del milagro- eran fundamentales para que monseñor Óscar Arnulfo Romero y Galdámez se convirtiera en santo de la iglesia Católica, con una ceremonia multitudinaria en el Vaticano.

Y tuvieron que pasar 38 años desde su muerte, pero parece que valió la pena: por primera vez el corazón geográfico del catolicismo estaba colmado de gorras azules y bufandas blancas, que llevaban los miles de salvadoreños que llegaron a la capital italiana.

«¡Que viva monseñor Romero!», tronaba la plaza y parecía que el país centroamericano, de apenas 21.000 km² y 6 millones de habitantes, era tan enorme como Rusia.

«¡Que viva!», respondía la multitud y los aplausos hacían eco entre las columnas de San Pedro.

Uno de los que observaba aquella reunión temporal de los salvadoreños -los llegados desde el país para la ocasión y otros que son parte de la diáspora- era el sacerdote Rafael Urrutia

«Estamos de fiesta. Ha sido un largo camino el que hemos recorrido, pero ha valido la pena», dijo Urrutia, con una emoción de niño en la cara.

El sacerdote fue una de las últimas personas que habló con Romero en vida y fue también quien, hace casi 30 años, postuló la causa para que la iglesia -que según él mismo le había dado la espalda al monseñor- lo declarara santo.

Más precisamente: para que lo declararan mártir santo. El primer arzobispo mártir de América Latina.

Fuente: www.bbc.com

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