O todo, o nada, o bastante: Crónica de un fraude anunciado

Jean Pierre Wyssenbach

Hay muchos que se plantean: O todo o nada. O se va Nicolás Maduro o no hacemos nada. Primero pensé: O todo o nada o algo. Pero luego “algo” me pareció poco. Y puse: O todo o nada o bastante.

Quienes están en la buena no van a retirarse espontáneamente. Tenemos que hacer bastante. En diversos campos.

Los alimentos y las medicinas. ¿Por qué razones impiden el canal humanitario? ¿A quién pueden engañar en el extranjero, haciéndoles creer que aquí no hay crisis, con esos millones de venezolanos obligados a salir?

Los CLAP. Hay mucha corrupción. Tenemos que tener la paciencia de ir recogiendo informaciones exactas de todos los casos de corrupción que podamos reunir.

Los Consejos comunales. Tenemos que reunir información de cómo se están cumpliendo las normas para su elección. Y no parece el ideal su reelección indefinida. Ni que sean sólo para la gente de su partido.

Las elecciones.  Van a ser la “Crónica de un fraude anunciado”. Tenemos que aprender de Andrés Velásquez a reunir información pormenorizada de todas las trampas. La fecha adelantada. La propaganda desproporcionada. Los testigos de mesa. La actualización del registro electoral, sobre todo en el extranjero. La tecnología: Hay quienes opinan que sólo el recuento manual nos garantizaría la objetividad. Los conteos en las mesas al final del día. Los votos y que asistidos.

Los enfermos. Tenemos que reunir información sobre los casos de defunción por falta de medicamentos. De niños que mueren por desnutrición. En Monagas se ha hablado de 52 muertos en los 83 primeros días del año.

Los presos políticos. Son más de 200. Y muchos están sin juicio. Y torturados. Con militares que les pueden prohibir las visitas “por órdenes superiores”.

Las boletas de excarcelación. La última es la de Gregory Hinds y Geraldine Chacón. En el Sebin tienen más de 20 presos con boleta de excarcelación que no los ponen en libertad. ¿Quién está desafiando nuestra pobre justicia?

Las visitas a los presos políticos. No podemos admitir “órdenes superiores” de cobardes que no se atreven a dar la cara. ¿Quién da esas órdenes superiores?”.

La violencia verbal. Tenemos que denunciar cada vez que se agrede verbalmente a quienes no piensan como uno. El seis de abril de 1994 comenzó en Ruanda el genocidio de 800 mil tutsis. Los del gobierno por la radio atacaban a las “cucarachas tutsis”. Tratar al enemigo de cucaracha incita a aplastarlos.

La Asamblea y que nacional y que constituyente. No fue convocada por el pueblo. No fue elegida en votación universal. Se habló de un mínimo de un millón de votos fraudulentos. En lugar de preparar una nueva Constitución que no hace falta, está suplantando la legítima Asamblea Nacional. Tenemos que recoger todas sus violaciones a la Constitución Nacional.

Ya llevo diez tareas. Lo más importante es que no caigamos en el “O todo o nada”. Hay que hacer bastante. Con mucha paciencia. Con mucha exactitud. Con mucha verdad. Frente al “ministerio de la tapadera”, que es el que mejor les funciona, tenemos que hacer la “Operación destape”. Desmoronar esa fachada de honorabilidad que no existe.

Como decían algunos: Manos a la obra.

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