No está muerta, está dormida

Mt 9,18-26

Alfredo Infante sj

El evangelio de hoy nos coloca ante dos escenas de sanación profundamente esperanzadoras. Son dos escenas cotidianas de la vida de Jesús que nos sitúan en la vida que resiste a la muerte. Voy a comentar sólo una: Un hombre, en duelo, se acercó a Jesús, se arrodilló y dijo: «mi hija acaba de morir, pero pon tus manos sobre ella y vivirá». Jesús lo acompaña y al llegar a casa están los flautistas y la gente alborotada. Jesús los reprende y dice «fuera» «la niña no está muerta, está viva». Se reían de él. Jesús «entró, la tomó de la mano, y ella se puso en pie por su propia fuerza».

Imaginemos que la niña somos nosotros, Venezuela. Ante la niña hay varias actitudes. Quienes, como el papá, sienten que está muerta pero no se resignan y mantienen una hendija de esperanza de que volverá a la vida y ponen todos los medios para rehabilitarla; otros, como los flautistas y la gente que se resignan y celebran el funeral pues ya no hay más nada que hacer; y, por último, quienes como Jesús no la ven muerta sino dormida y entregan sus esfuerzos para acompañarla. Estos últimos tienen las cinco tareas del Nazareno en la escena:

  • Acoger y unir en la fe a quienes como el papá de la niña no se resignan y apuestan por la vida.
  • Sacudir a los resignados y reprender el lamento, silenciando las flautas fúnebres y los ritos que nos desmovilizan.
  • No prestar oídos a las risas cínicas de quienes han perdido la esperanza y echan en cara nuestra ingenuidad y nos llaman ilusos por apostar por la vida.
  • Entrar al lugar de la muerte, con la fe puesta en la vida, y, como Jesús, constatar que no todo está perdido, que la niña no está muerta, está dormida.
  • Tomarla de la mano, despertar su fuerza interior incontenible, y dejar que ella se ponga de pie.

Oremos Señor, danos la gracia de no resignarnos y apostar a que Venezuela no está muerta, está dormida. Que reprendamos y acallemos de nuestro imaginario las flautas de la muerte. Aumenta nuestra fe y despierta nuestras fuerzas por la construcción de la vida.

“Sagrado corazón de Jesús en vos confío”

Parroquia San Alberto Hurtado. Parte. Alta de La Vega.

Caracas-Venezuela.

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