Mensaje de Cuaresma 2018

A todos los fieles católicos de Caracas, y especialmente a los venerables sacerdotes, diáconos, y miembros de institutos de vida consagrada de nuestra Iglesia de Caracas

Cardenal Jorge Urosa Savino

Mis queridas hermanas y hermanos:

Comenzamos de nuevo la Cuaresma, tiempo de gracia y renovación espiritual ¡Dios está con nosotros! ¡Sí, mis queridos hermanos! En medio de las dificultades de diverso orden, – social, económico, político, familiar, que todos confrontamos, la Cuaresma nos recuerda que Jesús, nuestro Divino Salvador, Dios hecho hombre, compartió nuestra condición humana para padecer con nosotros las penas y dolores de la humanidad, incluida la muerte, y llevarnos a la salvación eterna a través de la ofrenda de su vida a nuestro Padre celestial en redención por nuestros pecados.

En estas semanas que preceden la celebración de la Semana Santa y la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, escuchamos con insistencia la invitación del Señor a convertirnos: “conviértanse y crean en el Evangelio”. Es una invitación a acercarnos a Dios, a reafirmar nuestra fe, a vivir de acuerdo a la Palabra de Dios, que es Palabra de vida eterna. Que nos indica el camino hacia la felicidad.

Los invito, pues a que, en medio de nuestros problemas ABRAMOS NUESTRO CORAZÓN A JESUCRISTO, para que Él pueda así ayudarnos y alentarnos a vivir de acuerdo a su Palabra. Recordemos que Jesús, nuestro Salvador, compartió el dolor humano: fue un simple obrero, perteneció a un pueblo esclavizado por el imperio romano, fue despreciado, injustamente acusado y luego brutalmente asesinado. Y todo eso lo sufrió Jesucristo para fortalecernos en nuestras circunstancias diarias, para que vivamos con fe y esperanza, aún en medio de las peores circunstancias.

Por eso, más allá de las preocupaciones por los problemas que a diario confrontamos, nosotros podemos reafirmar nuestra fe en Dios, y acercarnos a Él, sin dejarnos llevar por la indiferencia religiosa, por el desaliento ni la desesperanza. Antes, por el contrario: en estas circunstancias debemos reforzar nuestra práctica religiosa, unirnos más al Señor, fortalecer nuestra confianza en él, y abrirnos a su ayuda para poder responder de manera cristiana, con fe viva, con bondad, sin responder al mal con el mal, sino viviendo de acuerdo a los Diez Mandamientos de la Ley de Dios, que nos señalan el camino hacia la felicidad y la salvación.

MISION EVANGELIZADORA 2018

Por estas razones, dada la necesidad de reavivar la fe y la vivencia cristiana de nuestros fieles, en medio de las circunstancias dolorosas en que nos encontramos en todo el país por la situación socio económica, quiero invitar a mis queridos hermanos sacerdotes, religiosos y religiosas y laicos comprometidos de Caracas, a realizar en esta Cuaresma una intensa acción evangelizadora, de anuncio de la Palabra de Dios. A través de encuentros en las calles y plazas, en reuniones vecinales, en encuentros especiales de oración, en nuestras celebraciones ordinarias, llevemos a nuestros hermanos el mensaje de salvación, de redención y de felicidad que nos trajo Jesucristo. Para esto vamos a realizar una MISIÓN EVANGLIZADORA que abarcará toda la Cuaresma y el tiempo Pascual, y concluirá con la fiesta de la exaltación de otra religiosa venezolana al honor de los altares: la beatificación de la Madre Carmen Rendiles, religiosa fundadora de la benemérita Congregación de las Siervas de Jesús. Esta celebración tendrá lugar el 16 de junio de este año.

A nosotros, sacerdotes y diáconos miembros de institutos de vida consagrada, y laicos llenos de la alegría el amor de Dios, nos corresponde el altísimo honor de avivar la fe de nuestros fieles, y de ayudarlos a fortalecer su vida cristiana en estos tiempos difíciles. Especialmente insistamos en el anuncio kerygmático de la salvación, en la importancia del bautismo de los niños, y en la necesidad de la Eucaristía y la confirmación para todos los muchachos.

Que esta Misión lleve un especial aliento, consuelo y luz de esperanza a tanta gente que vive en tinieblas y sombras de muerte. Que esta Cuaresma sea tiempo de renovación de nuestra vivencia personal del amor a Dios, y al mismo tiempo una actividad eclesial de anuncio de la salvación para nuestros hermanos. Encomendemos estas intenciones a la maternal intercesión de María Santísima, ¡Nuestra Señora de Coromoto, vida, dulzura y esperanza nuestra! Amen.

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