Les faltaba fe

Mt 13,54-58

Alfredo Infante sj

La fe es relación de confianza. Donde hay confianza ocurren importantes milagros, signos de vida plena. La relación de confianza despierta la fuerza interior en las personas, en las comunidades, en el cuerpo social.

La fe libera porque irradia y expande la confianza, y esa confianza cohesiona, moviliza, y se convierte en una fuerza capaz de transformar con su luz. La semilla es pequeña pero está llena de fuerza vital, y, cuando esa fuerza se encuentra confiadamente con la tierra, surge el milagro del retoño.

Toda realidad, aún la más oscura y cerrada está llena de posibilidades de vida; el milagro es el despliegue de esas posibilidades gracias a la confianza. En tiempos de Jesús el pueblo de Israel estaba sumergido en una situación de opresión. Esperaban un Mesías que llegara con poder y gloria para que los liberara.

Jesús, se presenta como el mesías antimesiánico, no viene a sustituir, ni a resolver desde fuera la situación, viene a establecer relaciones de confianza mutuas, a rehabilitar la fe, el amor, la esperanza como camino de auténtica liberación.

En la escena de hoy Jesús visita Nazaret, la ciudad donde creció; habla en la sinagoga; la gente reconoce su sabiduría, pero de inmediato se preguntan, « ¿y no es éste el hijo del carpintero?» « ¿Su madre y sus hermanos no viven aquí entre nosotros?» La opresión había llevado al pueblo a perder la fe en sí mismos, y a proyectar su desconfianza en Jesús, al punto, que Mateo concluye la escena diciendo «no hizo allí muchos milagros por falta de fe»

En Venezuela la estrategia del poder ha sido minar la confianza entre unos y otros, y en el país como lugar de oportunidades y posibilidades. Gran parte de los que migran, con su corazón enlutado por el duelo, van a buscar la vida en otros suelos.

Y, por otro lado, aunque las encuestas indican un descontento que raya el 90%, ese descontento, según el Observatorio de Conflictividad Social, se está expresando en un aumento exponencial de la protesta; sin embargo, hasta ahora, esa movilización es fragmentada, poco articulada, por la ausencia de puentes de confianza.

Para que esta movilización se convierta en fuerza transformadora y posibilitadora de un cambio direccionado a la superación de esta situación inhumana, necesitamos rehabilitar la confianza y creer en el impulso de Dios en el interior de nosotros mismos.

Jesús, como mesías antimesiánico, siempre que ocurría un milagro decía «tu fe te ha salvado», es decir, la fe vehicula relaciones de confianza que despliegan una fuerza espiritual que despierta la consciencia y cohesiona al cuerpo social, fuerza que ningún poder despótico puede contener.

Es la hora de la fe, Jesús está pasando; que no diga el evangelio de la historia que no pudimos hacer el milagro por nuestra falta de fe.

Oremos Señor aumenta nuestra fe, danos sabiduría para construir confianza y desatar la fuerza incontenible de la vida. Que al final de este túnel, alegres, podamos escuchar «tu fe te ha salvado».

“Sagrado corazón de Jesús, en vos confió”

Parroquia San Alberto Hurtado. Parte Alta de La Vega.

Caracas-Venezuela.

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