Las verdades amargas: posverdades y posfactualidades del populismo como la amenaza fundamental a la democracia en el siglo XXI

Foto: La Razón

Francisco J. Contreras M.

La demolición de la institución invisible más importante para la democracia es la razón de ser del populismo como amenaza: la confianza. Es la promoción de un estado de pérdida de la autoridad y la legitimidad de esa “institución invisible” por la vía de la relativización de la verdad.

Hay un estado de conflictividad en el falso dilema entre la razón y la verdad, la relativización de la verdad ha reducido la brecha entre el saber y la opinión bajo la sospecha de que el conocimiento crea un sesgo en favor de unas élites y en contra del llamado “pueblo”.

Es una desconfianza que trae consigo el simplismo lógico y las teorías complotistas, es el signo de estos tiempos en los cuales la devastación que provoca el populismo se transforma en el relevo contemporáneo de la antigua lucha de clases evocada por el marxismo.

Hay un rechazo hacia el conocimiento porque equivocadamente se le ha asociado con el fortalecimiento de las élites y de sus intereses en contra del llamado “pueblo”, de modo que las convicciones y las creencias pueden ser más importantes que la realidad (posverdad), por lo cual poco importan los hechos (posfactualidad).

Vale la pena recordar que la democracia deliberativa necesita de:

La confianza de los ciudadanos en sus instituciones

La capacidad de estos ciudadanos para deliberar de manera informada, en particular para elegir a sus representantes

La posesión de un lenguaje común para poder discernir las conveniencias cívicas, identificar desavenencias y elaborar acuerdos.

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