La mujer con más Oscars ha estado tras bastidores

Sus vestidos pasaron a la historia, su nombre no tanto

Adriana Bello

Hablar de Grace Kelly, Elizabeth Taylor, Audrey Hepburn, Marlene Dietrich y otras de las grandes actrices de los años dorados de Hollywood es recordar los hermosos vestidos que utilizaban en sus películas. ¿Y quién los hacía (casi siempre)? Edith Head, la diseñadora de vestuario de Paramount y Universal, que por su trabajo logró 35 nominaciones y 8 estatuillas de la Academia, la mayor cantidad recibida por una mujer en la historia de estos premios.

Sin embargo, con el pasar de los años, su nombre se ha ido perdiendo y sólo aquellos muy interesados en el mundo de la moda conocen su legado, que también incluye el famoso vestido de novia de Grace Kelly, que fue diseñado por Head porque era el regalo que el estudio le quería hacer a la actriz por sus nupcias con el príncipe Raniero III de Mónaco.

Ella nació en 1897 en California y estudió Artes, aunque con una especialización en idiomas. Trabajó por poco tiempo como maestra, pero luego consiguió un trabajo a los 26 años como dibujante y asistente de diseño en los estudios Paramount, aunque no tuviera mayor experiencia en esta área (sólo había realizado un curso de dibujo de bocetos porque era algo que le apasionaba).  Allí trabajó por 43 años y logró ser jefa de diseño. En 1967 se cambió a los estudios Universal, decisión que muchos atribuyen a su relación laboral con el director Alfred Hitchcock, quien trabajaba para ese estudio y quería que Head vistiera a sus musas cinematográficas siempre.

La gente la admiraba no sólo por su buen gusto, sino porque se esmeraba en conocer a la artista, hasta el punto de crear un vínculo hasta emocional y de amistad. Tanto es así que a veces Paramount la tenía que “prestar” a otros estudios porque las actrices solicitaban trabajar explícitamente con ella. Head solía decir: “Puedes guiar a un caballo hasta un lago y hasta hacer que beba agua, pero no puedes hacer que las actrices utilicen algo que ellas no deseen llevar”. Por eso ella no sólo diseñaba sus trajes para las películas, sino también para las ceremonias de premios, como fue el caso del emblemático vestido verde menta con el que Grace Kelly recibió su primer Oscar en 1955.

Algo que fue decisivo en su carrera, además de su talento, fue cuando la Academia creó la categoría de Mejor Vestuario, ya que dio a conocer su nombre más allá del pequeño círculo hollywoodense. Sus ocho estatuillas las obtuvo por The Heiress (1950), Samson and Delilah (1951), All About Eve (1951), A Place in the Sun (1952), Roman Holiday (1954), Sabrina (1955), The Facts of Life (1961) y The Sting (1974).

Algo curioso es que, aunque ella creaba suntuosos trajes para sus clientas, su estilo personal era bastante austero, aunque particular. Solía usar trajes de dos piezas y únicamente en cuatro colores básicos: negro, blanco, beige y marrón. Asimismo, solía usar casi siempre unas grandes gafas de sol que, si vieron la película infantil Los Increíbles, el personaje de Edna Mode está inspirado en ella.

Edith Head era una mujer que veía la moda como una forma de lenguaje, no algo superficial, y fue quien hizo famosa la frase: “El dinero no es garantía del buen gusto”.

Es interesante que hoy en día las actrices optan más por las marcas que por los diseñadores en la alfombra roja. Es raro ver que alguna vista de su diseñador de vestuario y, si les soy sincera, creo que sería una tradición muy bonita de retomar. Serían vestidos menos comerciales y más únicos, una moda como la que hacía Edith Head: pensada para una sola mujer, la que lo va a llevar puesto.

Fuente:

https://es.aleteia.org/2018/03/05/la-mujer-con-mas-oscars-ha-estado-tras-bastidores/?utm_campaign=NL_es&utm_source=daily_newsletter&utm_medium=mail&utm_content=NL_es

 

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