La juventud está llamada a ser buena noticia

IUJO Barquisimeto

En un ambiente cargado de fe y jovialidad, la comunidad del Instituto Universitario Jesús Obrero (IUJO) de Fe y Alegría de Barquisimeto, vivió la acción de gracias correspondiente al inicio del año académico 2018 – 2019 y al nuevo período de pasantías para los estudiantes de las diversas carreras en la institución.

El padre Fidel Torres, maestro de novicios de la Compañía de Jesús en Lara les motivó a ser buena noticia en los ambientes donde ejercerán sus prácticas profesionales:

“Hoy damos gracias a Dios por las experiencias positivas que en medio de una realidad difícil vamos viviendo. Hoy agradecemos a Dios por los estudiantes que salen a pasantías y a su proceso de formación que ha generado una mayor capacidad para afrontar la realidad desde una serie de herramientas que les cualifica desde el saber, el hacer y el convivir.

También damos gracias a Dios por los nuevos estudiantes que inician esta nueva etapa que seguramente les arrojará experiencias muy diversas y les ayudará a seguir respondiendo a su futuro inmediato.

Damos también gracias a Dios por los docentes y por todo el personal de nuestra universidad que sigue apostando por la juventud, que sigue día a día respondiendo de forma comprometida por abrir cauces de esperanzas, de superación y de fraternidad.

Damos gracias a Dios por pertenecer a la familia de Fe y Alegría. Una familia muy dinámica que siempre está abierta a construir el bien, que está soñando con los ojos abiertos, que siembra lo mejor en sus integrantes, una familia que se apoya en hermanos mayores, en bienhechores, colaboradores, en alianzas, y que nos reta a seguir cuidando el sentido de familia para seguir acogiendo, animando y promoviendo una persona que cultive el saber, la fe y la justicia.

“Queremos seguir cuidando y construyendo”

La primera lectura de la carta del apóstol Pablo a los Gálatas (2,1-2.7-14), nos invita a cuidar la convivencia, las relaciones humanas, a cuidar aquello que es valioso para mí y, al mismo tiempo, es valioso para mi familia, para mi comunidad, para mi vereda, para mi ciudad y para nuestro país. Anunciar el Evangelio es siempre comunicar una buena noticia. Ese es el reto que hoy queremos seguir cuidando y construyendo desde esta casa de estudios, que cada uno de nosotros nos convirtamos en Buena Noticia, en creadores de sueños, en creadores de nuevas esperanzas, en seguir siendo un movimiento, una familia, que nos permita apoyarnos y ofrecer generosamente nuestras herramientas, nuestras experiencias, nuestros logros.

Sabemos que nuestra realidad es dura, difícil, y muchas veces cruel, sin embargo, la fuerza de Dios nos provee a cada uno de nosotros, de su amor que contagia vida, que nos hace hermanos, que nos permite matricularnos en un proyecto educativo que no solo nos capacita desde una carrera, sino que nos abre a que nos realicemos como Buena Noticia que nos dispone a transformar esta realidad.

“Ser buena noticia”

En este sentido de ser Buena Noticia, los estudiantes que salen a pasantías, se convierten en la mejor cara que la universidad va a mostrar, cada uno de ustedes. va a demostrar su capacidad profesional, los valores que le fortalecen, su capacidad humana, su identidad de Fe y Alegría, como una expresión de ser Buena Noticia.

Igualmente, los nuevos estudiantes, tendrán la ocasión de adentrarse a un proceso de formación, a partir de una disposición, de unas actitudes, y acompañados de una familia que les apoyará en el desarrollo de sus estudios, para ir forjando y construyendo nuestra persona como Buena Noticia para los demás.

Ser Buena noticia para el apóstol Pablo fue anunciar, expandir el mensaje de Jesús por otras regiones, más allá de Jerusalén. Pablo se sintió tan compañero de Jesús como los demás apóstoles, porque se sintió convencido, se contagió, de una experiencia de fe tan profunda y tan honda, que su opción fue salir a anunciar un mensaje de paz, de alegría, de compromiso, de gastar la vida con generosidad. Pablo nos invita a ser como él, a ser portadores de Buena Noticia que contagie y anime la vida de muchos hermanos nuestros que nos necesitan.

“Darle sentido a nuestra realidad desde lo que somos”

El evangelio de San Juan (6, 1-15) nos recuerda la multiplicación de los panes. Antes de adentrarse en el hecho de la multiplicación de los panes, nos dice el evangelista que Jesús en su camino venía haciendo curaciones a los enfermos. Vemos que la gente seguía a Jesús porque su palabra, su actitud, sus acciones, buscaban ser buena noticia, acogiendo a los pobres, orientando la vida, cuidando la vida de los indefensos, haciendo justicia, valorando a la mujer, al niño, integrando al enfermo a la ciudad. La gente veía en Jesús una persona distinta que proponía el encuentro, la reconciliación, el trabajo en equipo, al hacerse con un grupo de amigos para multiplicar la buena noticia.

Jesús nos invita a darle sentido a nuestra realidad desde lo que somos, nos invita a que nuestra preparación humana, profesional, espiritual, pueda ser comunicada desde la sensibilidad por el otro, desde la mirada compasiva, desde mis destrezas y habilidades, desde mis valores, desde el sello que nos marca positivamente la familia de Fe y Alegría.

Nos sigue diciendo el Evangelio de Juan. Al levantar Jesús los ojos y ver que venía hacia él mucha gente, dice a Felipe: ¿Dónde vamos a comprar panes para que coman éstos? Felipe le contesta, diciendo que el dinero que tienen no alcanza para comprar y les toque algo a cada uno. Y otro discípulo, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dice a Jesús: aquí hay un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces, pero ¿qué es eso para tantos?

“Invitados a ofrecer lo mejor nuestro para que cada día ocurra el milagro”

Jesús está interesado en ayudar, en dar de comer a tanta gente que le sigue. Jesús no tenía nada. Jesús les pregunta a los discípulos que tienen para compartir. Estos apenas dicen que hay muy poco para compartir. Y aparentemente, el que más tiene es un muchacho que tiene cinco panes de cebada y dos peces. Jesús comienza a dialogar con sus discípulos para enseñarles a confiar en los demás, que las situaciones difíciles las resolvemos en conjunto y no solo porque muchas veces no podemos.

Jesús tomó los cinco panes de cebada y dos peces de este muchacho, se encomendó al Padre, dio gracias y repartió hasta saciarse la multitud. El milagro se da a partir de lo que dio el muchacho. Es decir, todos estamos invitados a ofrecer lo mejor nuestro para que cada día ocurra el milagro de la comida, de la ayuda, del apoyo, de la escucha, de la creatividad, de la solución, del trabajo en equipo, de la disposición en el trabajo, de favorecer una sana convivencia.

Jesús hoy quiere invitarnos, a que como ese muchacho que ofreció sus cinco panes de cebada y dos peces, a que nosotros ofrezcamos lo mejor de nosotros, nuestra inteligencia nuestra creatividad, nuestra capacidad física, nuestra sensibilidad, nuestro corazón generoso, nuestra capacidad de amar y de servir para seguir siendo Buena Noticia.

Finalmente, pidamos a Dios para que nos permita en las pasantías, en nuestros estudios acá en la universidad, en los espacios en que se desarrolla nuestra vida, para que sigamos siendo buena noticia que contagie y anime la vida de nuestras familias, de nuestros amigos, de nuestra comunidad, de nuestro trabajo, de nuestra ciudad y de nuestro país.

También, pidamos por todos los jóvenes que siguen en nuestro país y por todos los que han salido del país a buscar nuevas oportunidades, para que podamos reconocer en nuestras vidas la posibilidad de ser una Buena Noticia y de contagiar a muchos en ser multiplicadores de esperanzas.

Y fiados del amor de Dios y de nuestra Madre La Divina Pastora, pidamos caminar bajo su bendición: que es en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Padre Fidel Torres sj.

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