La detención de Rodríguez Torres y una ética de los derechos humanos

Moisés A. Durán

¿Por qué cuesta tanto reivindicar a todo evento, en todo momento y frente a cualquier arbitrariedad los DDHH? No hay violaciones a los DDHH buenas y malas… No hay arbitrariedades del poder aceptables y otras inaceptables. La violación a los DDHH y las arbitrariedades de que fueran objeto Hugo Chávez y muchos de sus seguidores y colaboradores en los aciagos días del 11 y 12 de abril de 2012 no eran más inaceptables que las que practica el gobierno de Maduro hoy.

La violación de los DDHH y las arbitrariedades de todo tipo que en Venezuela practicaron los gobiernos de la 4ta República no justifican ni un ápice el que ahora se haga lo mismo o cosa parecida con los adversarios políticos. Yo repudio la detención arbitraria de Miguel Rodríguez Torres, así como repudio cada violación a los DDHH cometidos por el poder en Venezuela ayer, hoy y siempre. Y que conste que no tengo nada que ver con el personaje, ni con su movimiento político.

Simplemente uno no puede tener una ética selectiva, útil para denunciar cuando le conviene y prescindible cuando se quiere pasar agachado. Uno no puede estar a favor de la vida y hacerse el loco con este tipo de cosas o en general con lo que está pasando en Venezuela. El rasgo autoritario y represivo del gobierno de Maduro es ya mucho más que una tendencia, sino un signo característico inequívoco de este gobierno.

 

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