Jesús vs el poder

Alfredo Infante sj* 

El evangelio de hoy (Mc 7, 1-13) nos presenta una confrontación entre los escribas y fariseos y Jesús. El evangelista hace énfasis en que estos vienen de Jerusalén, centro del poder judío. Los escribas y fariseos son extremistas observantes de la ley y las tradiciones judías. Tal era su obsesión por la observancia que a los 10 mandamientos (Constitución espiritual del pueblo judío) le fueron agregando un sin fin de pequeñas normas cuyo cumplimiento era una carga pesada para el pueblo, olvidando la esencia; el respeto y amor a Dios y al prójimo. Esta confrontación se da entre los representantes del poder judío y un judío marginal llamado Jesús de Nazaret.

En el pasaje de hoy los escribas y fariseos se escandalizan porque Jesús y sus discípulos no cumplen con una serie de ritos de purificación. Jesús los confronta y les llama hipócritas haciendo memoria de Isaías, el profeta que denuncio la religión vacía sierva del poder y no al servicio de Dios y la dignidad humana. «Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mi» Jesús les hace ver como la normativa que han ido creando es para beneficio del estatus, no de la persona y la convivencia. El Nazareno desenmascara esta lógica con un ejemplo contundente, hace ver como Moisés mandó honrar padre y madre y ellos, por interés económico y beneficio propio, desde el poder religioso, sustituyen este sagrado mandamiento por la ofrenda al templo. Es decir, desde el poder manipulan la Constitución judía y crean un reglamento al servicio de sus intereses de grupo. Jesús no está contra la ley, busca cumplirla a plenitud, va a su esencia que es el amor a Dios y al prójimo.

Denuncia, eso sí, toda normativa injusta que atenta contra la dignidad humana porque es contraria al mismo Dios. Hoy, vemos, como día a día, desde el poder se crean mecanismos jurídicos y administrativos que atentan contra la dignidad humana. Esto es un escándalo a los ojos de Jesús, el Señor.

No todo lo legal es justo, pues hay leyes injustas que responden no a la custodia de la dignidad y al bien común sino a intereses particulares de poder.                        

Señor, danos sabiduría para discernir las leyes y denunciar todo aquello que atenta contra la dignidad. Danos sabiduría para amarte a ti y al prójimo y no construir falsas religiones divorciadas de la vida.   

“Sagrado corazón de Jesús, en vos confió”

Parroquia San Alberto Hurtado. Parte Alta de La Vega

Caracas-Venezuela

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