En Venezuela, a la luz de una vela…

Alexis Andarcia

Me agarró el racionamiento de electricidad con mis hijas, Lucía y Ángeles, jugando a ser doctoras para curarme un dolor de cabeza. Asustadas, se pegaron a mí. Con la linterna del celular las guíe hasta su cuarto.

Recordé un perro, tan marrón y flaco que se cruzó en la carretera. Pareció querer suicidarse, con sus lentos movimientos y lerda actitud frente al peligro. Hube de sacarle el cuerpo y subirme a una acera.

Me recordó la película “Los Increíbles ” de PIXAR donde un personaje acusa a Mr. Increíble de “arruinarle su muerte”. Le arruiné la muerte a ese famélico animal.

¿Se suicidan los animales? ¿Será el suicidio una herramienta de la naturaleza?

Ayer rodó por las redes la foto de la masacre en una cárcel del estado Carabobo. Dantesca. Cuerpos de presos colocados en fila ¿Cómo hace una persona para apilar cadáveres? Algunos quemados y con los brazos levantados.

En cualquier sistema el preso es un olvidado de la sociedad; pero, en dictadura, es un sentenciado a muerte.

Personalmente, considero que el Estado usa y abusa de esa situación de indefensión. Un tanto para hacer sanidad social, otro por resolver el hacinamiento; muchas veces, por enviar un mensaje de ser implacable y todo poderoso sobre la vida del ciudadano.

En estos años, hemos sentido ese peso en nuestro país…

También se hizo viral un video sobre Vladimir Putin, donde supuestamente disertaba acerca de la existencia de Dios y el universo. Con una postura crítica contra el ateísmo. Al verlo, me despertó asombro, pues no lo tengo por un personaje de tanta coherencia filosófica y científica. Sin embargo, dudé pues cabe la idea de que mi percepción sea producto de una imagen deformada.

Horas más tarde, varias publicaciones daban como falsas tales declaraciones de Putin; incluso, la manipulación de la temática de la entrevista, buscando construir una imagen “inteligente ” y “creyente” del presidente ruso.

¿Será cierto? ¿Hasta dónde llega el poder en sus afanes de controlar y dirigir a los pueblos?

Aquí, la mentira se ha instalado de una manera cotidiana en las relaciones sociales, políticas. Maduro miente descaradamente. Hace unos días dijo “Si me eligen presidente relanzaré la economía “. Jagua declaró “Si los venezolanos pasaran hambre no estuvieran vacíos los anaqueles “. Lo dicen sin el menor rubor. Sin que su biología muestre alguna manifestación corporal.

Estoy harto de tanta cotidianidad. De absolverme en mis necesidades; de no tener la alegría necesaria para componer una canción. De percibir tristeza en la gente que camina por las calles.

Llega la luz. El ciclo se repite, aburridamente infame; en un país donde se ha trastocado a tal grado la información que, la veracidad no importa. Lo que se “informa” suplanta el hecho; no hay distinción entre cosa y fenómeno cosificado. Todo es igual.

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