El regreso de los otomanos

Foto Archivo WEB

Por Jesús María Aguirre s.j.

A comienzos del siglo pasado tras la disolución del Imperio Otomano Venezuela recogió a numerosos emigrantes de los países que estuvieron subyugados: sirios, libaneses, palestinos… En Catia y otras partes de Caracas a todos ellos, dedicados principalmente al comercio, se les designaba como turcos, así fueran sunitas sirios, cristianos maronitas o judíos sefardíes.

Así se explica que en una novela como Doña Bárbara de Rómula Gallegos (1929) aparezca algún sirio o que en otra más reciente como Clapper de Alicia de Freilich Segal (1987) nos encontramos con esos comerciantes provenientes del Medio Oriente.

Pero, ahora, en la época de Erdogan vienen los “verdaderos turcos”, no los oriundos de los márgenes colonizados, sino los de corazón otomano. Convertidos en socios y asesores de Venezuela, al estilo de Cuba, ya están plantando sus tiendas en Venezuela para compartir sus conocimientos, sus estrategias y su cultura.

Ya el presidente Maduro con su esposa Cilia Flores fueron acogidos como sultanes en Estambul, como testimoniaron varios videos sobre su estancia y allí pudieron iniciar las sinergias con el gobierno de Recep Tayyip Erdogan, quien es un experimentado autócrata que sabe lidiar con los medios masivos. Hace poco un grupo empresarial próximo al Ejecutivo islamista turco, compró el mayor conglomerados de medios independientes de la compañía Dogan, entre los más prestigiosos se incluyen las cabeceras antes críticas como el diario “Hürriyet” y la cadena CNNTürk.

La entrada de telenovelas turcas en Venezuela por el Canal TVES tuvo como antecedente la visita de nuestro histriónico presidente en los nuevos estudios de ese conglomerado dedicado a exportar cultura otomana a nuestro país. La nueva consigna política es clara: Con Irán y Erdogan Venezuela marcha en tobogán.

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