El “eustrés” en la economía como la fuente anti frágil de mejora

Por Francisco Contreras 
En la creencia de mucha gente, la economía debe proporcionar prescripciones que permitan un estado absoluto de equilibrio con certeza sobre los acontecimientos futuros que por sí mismos mejoren las condiciones de bienestar.

De allí que se conciba como nocivas a la incertidumbre, al desequilibrio y a las disrupciones; en la mente de la gente bullen las fantasías deseadas de una complexión en la cual solo existen eventos que le brindan gozo.

Domina la conceptualización del estrés como la fuente de todos los males, al cual hay que suprimir y ocultar en sus formas de presentación y de manifestación, esa condición voluntaria e inconsciente convierte una señal positiva de invitación al cambio en “distrés económico”.

El querer resolver los problemas sin comprenderlos, es un hacer cualquier cosa sin sentido de propósito que consume energía vital, recursos y tiempo, superando la capacidad social de auto regulación de la naturaleza dinámica e inestable del equilibrio económico, y al final, concluyendo con un país abrumado por la fatiga, la zozobra, la irritabilidad, la desesperanza, la descomposición y la postración sociales.

Esos delirios apartan la conciencia de la realidad pues solo es posible mejorar desde las desviaciones del equilibrio, desde el albur que rodea el intrincable futuro y de la exposición a eventos fortuitos.

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