El banquete del poder

Mt 14,1-12

Alfredo Infante sj

Se dice siempre que el poder corrompe, que tiene un hechizo sobre la psique y el alma humana, que la aliena y deshumaniza.

El evangelio de hoy nos muestra cómo la dinámica del poder no sólo encadena a quien se entrega a ella, sino nos hace ver, cómo quien se entrega a ella y la incorpora en su alma, termina encerrado en sus miedos, paranoico, y su obsesión por mantenerse lo convierte en criminal, asesinando a justos e inocentes. Es la escena del banquete de Herodes que concluye con el asesinato del justo Juan Bautista.

En un primer momento, nos cuenta Mateo que Herodes siente miedo ante Jesús. Se siente amenazado ante la libertad, autoridad y signo del Nazareno. Sospecha que es Juan el bautista que ha resucitado. Herodes no resistió la palabra del bautista, le montó un juicio falso y lo encarceló, porque era un hombre libre, que criticó las arbitrariedades y caprichos del rey.

Hasta aquí vemos cómo el piso del poder arbitrario es el miedo, y éste le lleva a una política de seguridad fundada en la mentira, esta mentira es institucionalizada y busca sacar del juego a quien se opone a la arbitrariedad.

En segundo lugar, Mateo nos coloca ante el elemento más perverso del poder «la soberbia». Herodes, para agradar a la joven que danza, creyéndose dueño de todo y del destino, dice: «pídeme lo que quieras que te lo daré». Y la joven pide en bandeja de plata la cabeza del Bautista, el justo, libre e inocente. Así pues, nos muestra el evangelio cómo la fiesta del poder, se fundamenta en el miedo, construye la mentira, difama, monta juicios falsos para procesar al justo inocente, llega a la soberbia extrema de disponer de la vida de los demás, convirtiendo a quien lo ejerce en criminal.

Pero, jamás podrá matar la libertad y la dignidad. Herodes tiembla ante la dignidad y libertad de Juan. Por eso, cuando oye hablar de Jesús, siente miedo y piensa «es Juan que ha resucitado».

Cualquier semejanza con nuestra realidad es pura coincidencia.

Oremos Señor, danos la sabiduría para mantener nuestra libertad ante el banquete del poder. Que nuestra libertad y dignidad estén por encima de los intereses y juegos del poder. Que podamos construir en nuestro país un sistema que ponga límite al poder absoluto.

“Sagrado corazón de Jesús, en vos confío”

Parroquia San Alberto Hurtado. Parte Alta de La Vega.

Caracas-Venezuela.

Artículos relacionados:

email