Carmen Elena Réndiles Martínez

Una mujer con discapacidad a los altares

José Gregorio Delgado Herrera

En los primeros años del siglo XX venezolano, en el seno de una familia caraqueña, nace una bella niña, con el detalle de no tener su brazo izquierdo, así que, en medio del asombro no falta el amor por esta criatura especial, y así lo entendieron su madre, su padre y sus hermanos, al compartir su risa y sus llantos, pero, también su adaptación a la vida y el cumplimiento de sus quehaceres, como una pequeña y como mujer en crecimiento, la solución familiar fue colocarle una pesada prótesis, que a la final terminó como un símbolo de su diferencia como persona plena, en la sociedad venezolana que se asoma al desarrollo. Esta niña llevará por nombre Carmen Elena Réndiles Martínez (1903 – 1977), es la tercera hija de siete nacimientos, desde muy joven siente la vocación religiosa, aunque, rechazada en varias congregaciones, termina por ingresar en las Siervas de Jesús en el Santísimo Sacramento de origen francés (1927) que se transforma en 1955, en una congregación venezolana, que conserva su carisma inicial, ante la secularización de la congregación francesa, la Madre Carmen Elena es su madre general hasta el 9 de mayo de 1977, fecha de su fallecimiento.

El día comienza temprano, se anuncia una misa y se oye desde mi casa, el motivo un año más del fallecimiento de la Madre Carmen, se escucha su biografía y se anuncia a los estudiantes su pronta beatificación, en el sermón del párroco, se resaltan las tres áreas de acción de esta religiosa venezolana, la tercera beata, su amor a la Eucaristía, la Educación de niños y jóvenes y la formación de los laicos, sobre el tema de la discapacidad, se resalta el factor de la diferencia, y el ser un ejemplo de compromiso y trabajo, sin importar la condición, es un reto para nuestra vida de fe y nuestra capacidad de servicio, no es un obstáculo es un estimulo a vivir cristianamente. Su voluntad en acción y su testimonio de santidad, es un regalo para nuestra espiritualidad y nuestras relaciones humanas, un ejemplo de vida humana y familiar, que rinde sus frutos en su obra en varias comunidades venezolanas y colombianas, una mujer integra y una cristiana a tiempo completo.

La Beatificación está anunciada para el 16 de junio de 2018, gracias a su reconocida intercesión en la curación del brazo de la médico cirujana Trinette Durán de Branger, quien había recibido una descarga eléctrica que afectó la movilidad de su brazo derecho. Ejemplo de vida  cristiana, coherencia y constancia, que se hace evidente, y coloca a esta mujer, entre quienes han hecho su camino de santidad, en medio de su experiencia con la discapacidad, los ejemplos abundan en la vida de la Iglesia, bastaría con mencionar a Santa Genoveva y San José de Cupertino y ahora se les unirá la Hermana Carmen Réndiles, una mujer con discapacidad en los altares.

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