Tres visiones de la economía venezolana desde la UCAB

Foto: David Alejandro Contreras

Los profesores de la Universidad Católica Andrés Bello, Luis Zambrano Sequín y Giannina Taddeo, intercambiaron ideas junto a Ronald Balza, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de esta casa de estudio, en el foro Economía venezolana: una discusión pública.

Luis Zambrano Sequín, quien también es miembro de la Academia de Ciencias Económicas, resumió la situación actual, caracterizada por una profunda recesión e hiperinflación, destacando que “Venezuela es un caso patético que sintetiza todos los procesos que se han identificado en las sociedades que fundamentan su economía en recursos naturales”.

El economista afirmó que “Venezuela ya no será lo que ha sido, será un país con menor consumo, los niveles de salario real, de riqueza, no volverán a los niveles de los años 80 y 90, no hay manera de recuperar esa condición, por más que hagamos bien las cosas”.

“Hemos perdido una enorme capacidad de producción, pública y privada. Se ha deteriorado de forma significativa la dotación de servicios públicos que habíamos logrado construir. Le estamos transfiriendo el bono demográfico a otros países a una velocidad impresionante y hemos perdido capital social, es decir, la capacidad que tiene la sociedad para administrar sus conflictos”, agregó Zambrano.

Resaltó que el mercado petrolero está sufriendo un cambio profundo donde “el petróleo está siendo sustituido como fuente de energía rápidamente; ésa es una variable que va a afectar nuestro crecimiento a largo plazo si es que pensamos que el futuro está atado al sector petrolero. En caso contrario hay que saber que reinventarse cuesta dinero”.

“Por otro lado, para que en cinco o siete años el país logre producir nuevamente alrededor de tres millones y medio de barriles diarios se necesita una inversión cercana a 50 mil millones de dólares, en momentos en que se sabe que el petróleo va a perder peso en el mercado energético. Por lo tanto, habrá que ofrecer un elevado retorno a las empresas del sector privado que son las únicas que podrían hacer estas inversiones, de tal forma, que la renta petrolera que capta el Estado va a ser menor”, dijo Zambrano.

Al abordar el orden de prioridades en el corto y mediano plazo, explicó que “lo primero que tendría que plantearse es atender la emergencia humanitaria y luego recuperar el equilibrio básico de la economía. Para ello es fundamental superar la limitación externa, algo que sólo es posible con el apoyo de los organismos multilaterales, la ayuda de otros gobiernos y afrontando el tema de la deuda externa. Venezuela tiene el nivel de deuda sobre exportaciones más alto del mundo”.

Desde su punto de vista, “si bien el sector público tiene que ser reestructurado, hay que tener consciencia de que seguirá jugando un rol importante porque el sector privado no está en condiciones de sustituirlo en el corto plazo como generador de demanda y empleo”.

Sobre la hiperinflación indicó que está claro que se origina por el financiamiento del déficit fiscal con dinero que crea el Banco Central. Sin embargo, explicó que el financiamiento monetario “representa el 14% del PIB y es imposible sustituirlo de un día para otro con aumentos de impuestos en una economía que no crece. ¿Vamos a llevar el IVA a 50%? ¿Vamos a reducir el gasto en 14 puntos del PIB?. El financiamiento monetario va a permanecer por un tiempo”.

Recuperar el presupuesto

Ronald Balza centró su intervención en la necesidad de que el país cuente con un presupuesto plurianual, tanto en dólares como en bolívares, para tener mayor claridad sobre “variables esenciales como el impacto de la deuda externa, las necesidades de inversión de PDVSA, la magnitud de las transferencias en bolívares y el tema salarial”.

“No se trata nada más de detener la hiperinflación, la tarea es recomponer el gasto y para ello se requiere claridad sobre los compromisos externos e internos”, dijo Balza.

Foto: David Alejandro Contreras

Profundizando en esta idea destacó que “no se trata solamente de pedirle dinero a los organismos multilaterales, es necesario saber cómo se va a utilizar ese dinero y cómo lo vamos a pagar. Allí estaría la diferencia con la forma en que fue administrado el boom petrolero que comenzó en 2004”.

En su opinión, un aspecto importante sobre el que no se suele discutir en el país, es el mercado: “Hay que definir el sistema de mercado, eso necesita reglas claras, leyes y acuerdos en la sociedad. El sistema de mercado, por ejemplo, incluye el cobro de impuestos, la seguridad social y bajo qué modelo se van a redistribuir los recursos”.

Más planificación

Giannina Taddeo dijo que el país tiene un año sumergido en hiperinflación y cinco años en recesión. Explicó que “la hiperinflación surge cuando la inflación mensual supera el 50%, algo que comenzó a ocurrir en noviembre de 2017. La principal causa es que la inyección de dinero que está haciendo el Banco Central para financiar el déficit no tiene una correspondencia en la creación de bienes y servicios”.

Agregó que, tras la profunda caída de la producción petrolera, el ingreso de divisas ha descendido notoriamente, propiciando el recorte de las importaciones y la reducción de la oferta.

 “Otro factor que interviene en la hiperinflación son las expectativas, no hay confianza en las reglas de juego y cuando no hay confianza es muy difícil solucionar los problemas. La manera de salir de la hiperinflación es aplicar políticas monetarias serias lideradas por la confianza”, dijo Taddeo.

Foto: David Alejandro Contreras

Desde su punto de vista, tanto las empresas como las personas deben asumir una actitud activa en el entorno actual. “Ante la crisis, más acción, planificarnos, pensar cuáles son las debilidades, amenazas, fortalezas y colocar objetivos a corto y largo plazo, haciendo seguimiento a través de indicadores”.

Fuente: Prodavinci 

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