Un llamado a la responsabilidad ciudadana

José Gregorio Delgado Herrera

Hoy las figuras presidenciales están cada día más criticadas y sin legitimidad, cuando los gobiernos no están al servicio de los pueblos, y las gestiones no tienen los resultados favorables en beneficio de la calidad de vida en las comunidades nacionales, la mirada de la sociedad se orienta más a la vida individual y las acciones de la ciudadanía, como referencia de acción política en el contexto de una democracia integral. Y en esta orientación adquieren valor los contenidos del discurso inaugural o de toma de posesión.

Hoy 29 de mayo de 2017, se cumplen 100 años del nacimiento de John Fitzgerald Kennedy, JFK, un político emblemático de la vida Americana, se le recuerda por ser el trigésimo quinto Presidente de los EE.UU. Su vida truncada por varios disparos es motivo de estudio, aún hoy, como dato criminalística, dado su asesinato el 22 de noviembre de 1963. JFK, un símbolo de la democracia en América. Un católico electo por el pueblo para ser Presidente de todos los estadounidenses, en una sociedad con una mayoría protestante.

De su legado resuena con fuerza su genial oratoria, de allí la famosa frase de su discurso de investidura presidencial pronunciado el 20 de enero de 1961: “No preguntes qué es lo que tu país puede hacer por ti; pregunta qué es lo que tú puedes hacer por tu país”.

En todo caso, hace pocos días el 24 de mayo de 2017, observamos en el youtube el discurso de la investidura presidencial de Lenin Boltaire Moreno Garcés, como Presidente de la República del Ecuador, después de una larga narrativa sobre lo que podrían esperar los ecuatorianos de su gestión, en este discurso hay un llamado a esta acción desde la ciudadanía. En el inicio de la segunda etapa de la Revolución Ciudadana, planteada como propuesta política en el Ecuador.

Ya desde el inicio se destaca una idea central: “Todos somos hechos del mismo Ecuador”, “somos uno y somos todos”, “hoy cuando se une la herencia del pasado cono el presente y el futuro”, hace un llamado a tomar en cuenta la identidad y el origen compartido en una nación multiétnica y pluricultural del Ecuador, que enfrenta en común la solución de sus problemas compartidos. “Hagamos un firme compromiso de corresponsabilidad”.

En un momento de su discurso, el Presidente juramentado, expresa la relación con la forma y la metodología a partir de la cual se elabora la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad. Resaltando la experiencia participativa, en el contexto del dialogo. Y el lema “Nada sobre nosotros, sin nosotros”. Un mensaje inspirador para esta lucha desde el movimiento de las personas con discapacidad.

Y es a partir de allí que, el Presidente en silla de ruedas, establece una pauta de atención gubernamental, “Nada sobre los ciudadanos, sin los ciudadanos”. Una concepción de la gestión gubernamental, en el contexto de la democracia y la gestión pública participativa, una guía en el diseño de su compromiso con el pueblo ecuatoriano.

Ahora van a escuchar lo que yo espero de ustedes”…. “todos somos responsables en mayor o menor medida de lo que le sucede a cualquier ciudadano en el país”, “es hora de hacer algo para cambiar”, recalcó.

Estamos diseñados para cambiar”, – enfatiza Moreno – para mejorar, en la divulgación y formación de valores, señalaba, hasta llegar a expresar: “Por eso es importante decir, qué espero yo de ustedes”.

Ofrece una especie de receta: Alegría y buen humor, propuestas y participación activa y solidaria, que no se dejen prosperar disputas, ser orgulloso de ser ecuatoriano, preferir los que se produce en Ecuador. Cada uno, que actué de acuerdo a sus deberes y derechos.

Hace un llamado a “Pensar más en los otros que en uno mismo”, empresarios y políticos, reciben una solicitud: “no hablar mal del país en el exterior”, (…) “hay que hablar bien del país”. Con el aporte y la justificación del gobierno para estas consideraciones.

Moreno, Invita a tener ciudadanos responsables, a dejar atrás las ideologías, a construir en la práctica social, a tener funcionarios públicos de honor y prestadores de servicios. Rescata la tolerancia, el respeto, la calidez, y la amabilidad en doble vía, desde el funcionario y desde el ciudadano que recibe los servicios. “Ciudadanos unidos a la Constitución”. Finalmente, deja expresadas sus querencias.

Queremos dirigentes gremiales y políticos, que piensen en las necesidades y urgencias que tiene nuestro país, queremos ciudadanos que sean amos de sus recuerdos, pensamientos, hábitos y palabras. Que sepan escogerlos y seleccionarlos. Queremos que todos los ecuatorianos nos unamos y dialoguemos, juntos tomemos el timón de esta patria nuestra. Bienvenidos “luchadores de la paz y de la vida”, termina Lenin Moreno el discurso, citando a monseñor Leonidas Proaños.

Este largo discurso es un guión para el seguimiento desde el pueblo de la gestión gubernamental que comienza, es una guía para exigencia de los compromisos mutuos entre el gobernante y los gobernados, entre los funcionarios públicos y los administrados.

Ciertamente, se podrá decir, que el discurso de Lenin Moreno, no resulta tan elocuente como el de JFK, pero, no deja de tocar la fibra nacionalista de la necesaria interacción entre: El Presidente que toma posesión del cargo, las realidades del país que se recibe y los ciudadanos y las ciudadanas, que, esperan las acciones de gobierno en su beneficio particular y colectivo. Ahora, con el agregado de la corresponsabilidad y el diálogo, como herramientas del quehacer político y social. Un llamado a la responsabilidad ciudadana.

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