Última carta abierta a la MUD

Thays Peñalver

Lo que ha pasado con los gobernadores en Constituyente es más bueno que malo. Sencillamente sus promotores se suicidaron políticamente. Esta última elección terminó por depurar a la oposición y eliminó al chavismo que quedaba. Lo he dicho siempre, quiero sentirme como una neonatóloga de la nueva política y no como una “médico forense” de las viejas formas de hacer política que ahora pretende reemerger no como el ave Fénix, sino como un Zombi descuartizado gracias al pésimo experimento chavista. Lo que quiero y les pido, es que lo hagan bien y no aspiren gobernar solo porque todo se cayó en pedazos, porque esa Venezuela será ingobernable, aspiren alcanzar el poder por mérito propio y no porque su adversario -interno y externo- quedó destruido. Y es que sobre esas ruinas no hay nada que se pueda construir y que quede firme. Así que respondo a ese siempre odioso ¿Y qué es lo que tú propones?

  1. Dejar de mentirle al elector opositor:

Calle y Voto, Voto y Calle son dos, repito apenas dos de las herramientas esenciales. Pero hay que dejar de mentir con que Maduro se va en dos semanas porque votemos, o porque saltemos a las calles, o porque recemos a los militares. El ciclo de Maduro que –repito, ha terminado- concluye en una implosión como toda revolución.

No. La calle es en extremo necesaria pero no es “La Salida”. Toda toma de la Bastilla conduce a Napoleón. De la crisis constitucional rusa, del caos y el desmembramiento, surge Vladimir Putin como una necesidad. ¿Dónde está la resistencia (Otpor) hoy en la desmembrada Yugoslavia? ¿Acaso no gobierna uno de los ministros de información de la era Milosevic? ¿Dónde terminó la oposición de Egipto, si quien gobierna es el Ministro de Defensa del Dictador? ¿Acaso el presidente actual de Ucrania, no fue el canciller y ministro de Economía de Yanukovich? ¿Acaso en la revolución tunecina no fue necesario recurrir a una coalición con viejos “chavistas”, ministros, militares y políticos del régimen anterior? Tienen que educar al elector, en que la calle debe ser usada para conquistar espacios, derechos y garantías, constante y decididamente. Pero si es usada por los políticos solo para cambiar al régimen y este no sale, las dos salidas obvias que quedan son Maiquetía y la abstención.

No. Las elecciones son vitales para conquistar espacios que no pueden ser conquistados en la Calle y viceversa. Pero cada aberración electoral debe ser contestada con denuncia, presión y con calle, ya basta de parecer frente al elector como porristas quinceañeras frente al fraude con: “eso no importa, eso se repara, sigan adelante que no ha pasado nada”. Nada asquea más a los electores que esa conducta de nuestro liderazgo desde hace 18 años. Nadie vota si el líder no está a la altura. Deben construirse como una alternativa veraz, para cuando la implosión abra los caminos y no en una por default. Porque si no la construyen a los ojos del elector, el chavismo volverá y será apoyado masivamente como único garante de gobernabilidad.

  1. Ya basta de ser mejor chavistas que Chávez.

La “revolución Bolivariana” es un ciclo histórico. (Nacimiento, consolidación, auge y caída). Su nacimiento es desde mucho antes de que Chávez existiera y está plasmada en la psiquis de cada venezolano al que le inculcaron una historia de Venezuela completamente falsificada. Su consolidación ocurrió en la mente de los venezolanos durante la democracia y su auge vino con Chávez, quien durante más de una década lo único que repitió hasta el cansancio fue el libro de historia de Venezuela de bachillerato –escrito y dirigido por los comunistas- donde somos una nación perpetuamente arrodillada por cuanto imperio y trasnacional ha existido, una nación de héroes del pasado cuya magia se perdió con la llegada de la perniciosa democracia.

Llevamos 18 años sin verdadera oposición política al régimen y sobre todo democrática, lo que seamos viendo hoy ante los “dilemas” que a muchos se les plantea con relación a la Asamblea Constituyente que ha violado para su convocatoria, elección e instalación 60 artículos de la Constitución y todos los Derechos políticos de los venezolanos. Por eso las ahora entendemos por qué las propuestas de uno u otro bando siempre han sido parecidas, cuando no, las mismas. Populismo desmedido, pero “mejor” gerenciado. Contra la propuesta de Chávez de regalarlo todo, saltaba la oposición con su tarjeta “mi negra”, es decir “te lo regalamos bancarizado”. Frente al Estado misionero, la oposición proponía darle a este “obsequio” connotaciones Constitucionales. Si Chávez regalaba una casa, la postura de la oposición era indignarse porque no era un “verdadero regalo” había que darle los papeles del regalo. Que una cosa es explicar la extorsión de la casa y otra es exigir la “propiedad”. Hoy por ejemplo nos explica el liderazgo opositor que Maduro “prefiere la escasez a pagar la deuda” como si tuviera alguna opción y no un default que llevaría al doble de hambre. Lo grave de todo esto es que poco a poco en la psiquis del elector, ambos bandos terminaron siendo la misma cosa, solo que uno parecía seguro y confiable, porque ya lo regalaba todo.

Si queremos cambiar al gobierno. Primero tenemos que cambiar la mentalidad del liderazgo opositor. Ya basta de chavismo mental. Si es que quieren gobernar.

  1. Ya es hora de una “nueva” Unidad

Avancemos hacia un nuevo enfoque de Unidad. ¡Ya basta!, alguien tiene que explicar que esa modalidad no funcionó, ni funcionará. El resultado es más que evidente. Frente a la mayor crisis económica de la historia, sin alimentos, medicinas y una violencia brutal, hoy la oposición al gobierno es del 83 %, pero también el 80 % no siente simpatía hacia la MUD. Se dice fácil, pero de apenas ese 20 % que apoya a la MUD, la mitad no simpatiza con ninguno de los partidos que la compone, solo se identifican con la idea de Unidad y el partido que más simpatizantes tiene, apenas alcanza un 3 %. No volverán los partidos de masas, ni aquí ni en el mundo, de manera que deben adaptarse a los requerimientos y exigencias de una sociedad cada vez más exigente.

Siempre he mantenido, desde los tiempos de la Coordinadora, hubiera preferido otro tipo de Unidad. Una unidad legal y no institucional. Una unidad de “Pactos de Estado” (reales) y no de símbolos. De juntos, pero no revueltos, de respeto a las ideologías de cada partido si es que las tienen, de política antagónica y diferenciadora. Una Unidad donde el votante fuera educado para velar electoralmente por la vigencia de los pactos y no por la imagen ficticia de una Coordinadora o la MUD. En fin, que el status quo de dinosaurios deje de tratar al elector como estúpido.

Fíjense que parece lo mismo, pero es completa y totalmente distinto. El elector ha sido educado políticamente para seguir a la Unidad, es decir si Usted hoy hace su candidatura fuera de la MUD, no recibe ni el voto de su madre, porque el elector vela por esa Unidad. Si Ud. convoca como ciudadano una protesta por la inseguridad, de inmediato le preguntan: ¿la convocó la MUD? Si, a eso hemos llegado. De los millones que fueron a votar, apenas cuatro gatos votaron incorrectamente en el tarjetón frente a la trampa, pero a su vez la unidad fue una licuadora de partidos que le dio a la mayoría de los votantes la sensación de que todos son iguales. Y finalmente, la unión de los símbolos de los partidos políticos es un problema altamente pernicioso para la democracia, primero porque es una falsa unidad y segundo, pero más peligroso aún es la solidaridad automática que ocurre frente al miedo de perder esa falsa unidad.

  1. Pactos de Estado y Reeducación urgente y rápida del elector

Si el elector, en contraposición, es educado para respetar los pactos de Estado (Pacto electoral, pacto de gobernabilidad, pacto de educación o salud etc.) el asunto sería igual en cuanto a resultados, pero completamente distinto en cuanto a imagen de los partidos. Si el pacto de estado habla de las primarias y un partido viola el pacto, que sea el elector quien le pase la factura como lo hace actualmente. Y si alguien quiere pactar candidaturas, que se haga retirando postulados. Pero, en el tipo de Unidad actual, es donde parten los problemas de la propia oposición.

Ese tipo de unidad escogida, que fue obligada por grandes medios e influenciadores en su momento, es la principal culpable de que la oposición no levantara jamás vuelo (credibilidad). Porque la Unidad de Pactos de Estado, entre fuerzas disimiles y políticamente en las antípodas era la única viable y no meter en un saco de gatos a la cuarta república (que en su momento tenían un margen de desaprobación del 91 %) con la política joven emergente, que apenas tenía 9 % de desaprobación. Un saco de gatos al que se añadió las tendencias comunistas, con la izquierda y la derecha. Obligándolos también a tener un programa económico y de gobierno en común, lo que fue una autentica salvajada política. ¿El resultado? El 80 % de nuestra población no cree en los partidos de la oposición, ni el mundo nos ve con confianza para gobernar. Porque para el elector, si la cuarta es igual a la quinta, si la solución es volver al pasado que trajo al chavismo y no emprender el futuro, si los viejos son iguales que los jóvenes y luego de 20 años el elector tiene que votar por candidatos de hace cuarenta, porque los viejos partidos ni siquiera se renovaron, si la izquierda es igual que los comunistas y la derecha, todos también son exactamente igual de indignos.

  1. Pacto de Fair Play o Juego Limpio.

Se trata de un pacto de Estado vital. Ya basta de que convenga que el gobierno quite del camino a los verdaderos líderes para que los últimos de la fila sean convocados o ganadores. Una cosa es que el gobierno imponga la agenda electoral, pero el colmo es que imponga también a los candidatos de la oposición. El régimen sencillamente está construyendo a la oposición que necesita, eliminando a los verdaderos líderes. Por eso los gobernadores opositores que fueron a la constituyente, jamás hubiesen sido siquiera candidatos, si el gobierno no hubiera inhabilitado y apresado a los verdaderos líderes de esas regiones. Pero mientras esta aberración convenga a algunos en la oposición, seguirán apoyando las acciones del gobierno para ellos alcanzar las candidaturas. El gobierno entonces escoge “a la carta” la oposición que desea tener y algunos partidos y líderes sin chance real, le siguen el juego.

El pacto de Fair Play es simple, si el gobierno arrasa con el liderazgo en determinado lugar se debe imponer que el partido de ese líder, sea el que ponga al candidato o que en conjunto se coloque un candidato de unidad independiente de los otros partidos.

  1. Accountability político

Otro pacto vital, es que ese nuevo tipo de Unidad traiga dos cosas fundamentales en uno de esos pactos y es algo de lo que adolece la actual oposición: 1. La obligación de rendir cuentas, el “accountability” democrático necesario. La oposición debe ejercer la democracia y el elector debe saber por quien votó, y si este lo representa permanentemente. Porque la MUD actuando de buena fe, terminó efectuando un trabajo poco noble, el de ocultar las intenciones de algunos de sus miembros y si bien para el elector el voto es secreto, no lo es para su liderazgo. Si determinado partido está en contra de la calle, por ejemplo, el elector debe saberlo. Debe saber cuáles son los votos y las intenciones de su liderazgo. Y si no hay accountability los partidos no pueden separarse de cara al elector y crecer.

  1. Un dialogo serio y neutralizador:

Para evitar caer en la trampa de siempre. Me gustaría –en mi Arcadia soñada- algo así como ver a una oposición que nos hable sobre un mecanismo permanente de dialogo político profesional (alta política). Un mecanismo de la Asamblea y en la Asamblea. Imagínense al presidente de ésta explicando: “hemos decidido crear por Ley –aunque no sea refrendada- el mecanismo de dialogo para la Paz. Las negociaciones serán constantes y llevadas a cabo en México (por ejemplo), la oposición ha escogido a Francia como país garante y a Almagro como veedor mientras que el gobierno escogió a Cuba (uno solo) y a Rodríguez Zapatero, además todo este proceso será monitoreado por los países signatarios de Lima. Los negociadores del gobierno son los archiconocidos, los nuestros serán Diego Arria, Moisés Naim y como el gobierno quiere hablar de economía, Ricardo Haussman (disculpen amigos, por meterlos en este lío). Los hemos escogido, tanto por sus respectivas carreras, experiencia, su amplio espectro (negociador duro, objetivo y económico) como por sus fortalezas, pero también porque viven fuera no dependen económicamente de Venezuela y en mayor o menor medida los que estamos aquí, estamos demasiado afectados para llevar una negociación semejante (posible Síndrome de Estocolmo). Un Comité político también de amplio espectro conformado por la Directiva de la AN, María Corina, un representante de la Iglesia, de los estudiantes, de las Academias, las universidades y entre ellos harían un monitoreo constante a la actividad de los negociadores” y toda decisión será votada en la Asamblea Nacional, escenario legítimo y piso político de la oposición. Para ello, los votantes contaran con una política abierta donde toda propuesta sea presentada por su responsable y usted podrá hacer seguimiento del voto de su representante en cada momento. Con eso eliminaremos esa perniciosa tendencia de esconder sus intenciones en reuniones secretas envueltos en el “misterio de la Unidad” pero sobre todo que solo 3 partidos tomen decisiones de semejante transcendencia como es la negociación.

Con un paso semejante, técnico, profesional y legal de largo plazo, la negociación y el dialogo dejaría de ser noticia y mucho menos sería usado una y otra vez, para desacreditar a la oposición o desestimularla electoralmente.

  1. Apego a la Constitución y a las leyes.

Parece ilógico mencionarlo, pero no lo es. El gobierno viene destruyendo la constitución y las leyes desde hace 18 años, pero la oposición también. Hay que educar al elector en el respeto a las leyes y estas lecciones deben comenzar “por casa”. Ya basta de considerar que la Constitución es letra muerta cuando le conviene al liderazgo opositor, porque la legalidad no solo es un asunto de principios sino de compromiso democrático. Defiendan la Constitución y las leyes y verán que el camino será más fácil de recorrer para todos. Amparados en la legalidad nadie podrá desafiarlos.

  1. Libertad de prensa en la Coalición

“La crítica divide”, “no es momento de criticar” (nunca lo será) y “las criticas deben ser a lo interno” no son otra cosa que los tres postulados comunicacionales chavistas mas conspicuos y difundidos en diecisiete años, pero lamentablemente profundamente implantados en la psiquis de muchos en la oposición. Y por esto mismo también, los críticos eran atacados por estos últimos como si fueran “enemigos del proceso”, un proceso llamado Unidad.

No amigos, aprendimos finalmente que el silencio, en aras de un supuesto bien común, no es política, es chavismo puro y duro. Usando un ejemplo extremo, hoy Usted puede ver a un partido de la Unidad atracando un banco y no lo puede exponer públicamente, porque todos lo arroparán bajo la consigna: “Estas atacando a la MUD” o “no es momento de críticas” aunque usted esté señalando a una porción minoritaria y atracadora, el problema que se ha creado con esta” censura” es que con el transcurrir del tiempo, la percepción es que todos atracaron ese banco. Si bien ese ejemplo, repito, es demasiado extremo para ser cierto, puede aplicarse a los que no les molesta convivir con el régimen o que solo para sobrevivir se conforman con migajas mientras Venezuela muere de mengua. La Unidad, debe dejar de ser un escudo protector, para que de ella aparezca una nueva forma de hacer política.

Nada depura y dignifica más a la política que la libertad de prensa, de pensamiento y expresión.

  1. Transparencia

Amparados por el velo protector de la MUD y vinculado a esto último hoy en Venezuela parece que la única “empresa” que prospera es la política. Dan la sensación de que mientras todo se cae en pedazos, los únicos que pueden esperar cómodamente hasta el 2019 son los políticos, como lo pronostiqué en el 2015. (Cuando el 20019 nos alcance). Parece que los únicos que en Venezuela pueden seguir “abriendo un frasco” en un restaurante son ellos mientras la clase media ya alcanza poco a poco su máximo nivel de pobreza y en las carnicerías se ofrezca crédito para comprar carne, no hablar de la búsqueda de medicamentos e insumos médico para salvar nuestras vidas. A ver, no es que yo sea “el terror de los políticos” como me dijo hace unos días una amiga diputada, pero es que mientras no exista libertad de prensa y transparencia puertas adentro, el régimen jamás peligrará por la oposición.

  1. Un poco de dignidad.

A buen entendedor…

Artículos relacionados:

email